viernes, 31 de octubre de 2014

Piedras y dos poemarios para descargar (El Río; El Lagarto verde y el ave del paraíso)



Hola a todos y todas... después de mucho tiempo, la Casa del Simio vuelve, con un par de cambios importantes... de ahora en adelante se abre una pequeña sucursal en el mundo de feisbuk La casa del simio en facebook), donde publicaré poemas viejos, quizás alguno ya publicado acá en el blog. El blog en cambio, de ahora en adelante será plataforma de mis libros, desde acá podrán descargar mis poemarios ya terminados, para leerlos por entero y en calma. El único precio, es el de compartirlos con los amigos en el caso disfruten la lectura. Encontrarán acá también, siempre poemas nuevos, aún sin un poemario que los reclame... lean, descarguen, comenten, compartan!

Aquí, el link para descagar mi primer poemario, la historia de los opuestos que se persiguen... aire y tierra, mente  y cuerpo...
Descrgar aquí El lagarto Verde y el Ave del Paraíso

Acá, El Río... la existencia y el flujo, nacimos ya en medio a una corriente que no sabemos donde va... descarga aquí: El Río

Y ahora un poema:

Piedras

Como una piedra lavada por el tiempo
párticula entregada al devenir,
no puedo ser más de lo que soy
y soy, lo único que puedo ser
huesos envueltos en carne
guíados
por sentimientos que el lenguaje
no será nunca capaz de comprender

vamos arrastrando
como piedras que ruedan por su caudal
los recuerdos de todo lo que amamos
de todo lo que creemos haber entendido
y sobre todo
todo aquello que no entenderemos jamás
porque una piedra
no puede preguntarse
porque yace en esta orilla y no en la otra

y solo así
quieta, inmóvil
la piedra es

verdaderamente lo que es

viernes, 10 de enero de 2014

Sólo luego que las últimas aves emigren, Umbral.

Les dejo dos poemas del poemario "En el corazón del sueño", del cual he publicado ya bastantes poemas.

Como bonus y de modo extraordinario, luego de los dos poemas, encontrarán un link a la entrevista realizada a Ingrid Cordova, quien además de ser una gran poeta chilena, fue mi gran maestra en los años de escuela.


Solo luego que las últimas aves emigren


Sólo luego que las últimas aves emigren,
se abrirán de una vez y para siempre
los postigos del mundo
para dejar que entre de una vez por todas
el claror de la luna y las estrellas

Será luego que las últimas mareas vuelvan a la orilla
y unas alhelíes de fuego
y un jade rojo ardiendo en los cristales
caigan en llamas desde el cielo
que sabremos del peso del viento en la memoria
del reino sin ley de la palabra
del refugio del relámpago al amparo de la sombra,

de las hojas del árbol, y sus raíces de cristal



Umbral


Es un viento tibio a veces,
el corazón del sueño cuando palpita

Es colorido vuelo de ave a veces,
el pulso ancestral del latido que nos guía


ser serpiente enroscada antes del ataque,
brisa meciendo verdes hebras en el valle…

Soñarnos,
desde el otro lado del espejo

Ser paisajes oníricos fluyendo,
pestañeo de tiempo que viaja

Es tibio viento a veces la mañana
Es frío colmillo a veces el despertar

Dentellada de serpiente en la penumbra,
caricia cálida a la entrada del umbral

Caemos a través del sueño hacia el amanecer
invisible puerta que nos abre
nuestro breve viaje al infinito
-----------------



domingo, 13 de octubre de 2013

Viejos poemas nuevos

Hola a todos... actualizo el blog luego de la pausa más larga que me he tomado.. algo así como 4 meses... para los que me hallan echado de menos, dejo un post largo con varios poemas, para que me perdonen la ausencia... los 2 primeros corresponden al primer poemario que escribí : El Lagarto Verde y el Ave del Paraíso,el tercero al Ojo Ancestral del Huracán y los últimos tres en cambio son las últimas cosas que he escrito y no están dentro a ningún proyecto aún.

Un saludo a todos!


Memoria


Antigüedad breve susurro
Mareas largos eones

Eras fluyente murmullo


Pétrea anidada memoria





Desde Tiempo Inmemorial


Desde tiempo inmemorial
brama el lagarto verde
las alas del ave del paraíso

Ya antes del primer minuto
Y tal como el fondo de la tierra,
sus oscuros entresijos,
añoran la inconmensurable luz del cielo

El viajero subterráneo
La guardiana del firmamento

Desde los túneles del submundo
piensa el lagarto en aquellas alas desplegadas

Y desde las alturas sigue ella, con su mirada
a su perpetuo perseguidor

Desde antes del tiempo
a través de las eras
de los cuatro elementos
de los secretos y el misterio
persigue el rastreador su meta
busca su rostro la huella
el problema su respuesta
el rostro su reflejo

Es el eterno desafío
En torno a él gira el universo
En medio va nuestro deambular
Nosotros, nuestra mera comparsa
ante el duelo y el milagro

El lagarto verde y su sendero de tierra
El ave del paraíso y su volar perfecto





Murmulla la roca la letanía de su existencia 


Murmulla la roca la letanía de su existencia

Murmulla el río el sabor de su cauce

Murmullan las arenas,
los ritmos de su tiempo

Y el ojo también murmulla
ancestral en la tormenta
desde el murmullo
al estruendo
nos lleva

Al encuentro del delirio





En la madrugada



En la madrugada,

un reloj... roto

y una manzana... mordida


En la madrugada,

un pensamiento... abriéndose

y un sueño... interrumpido


En la madrugada,

ideas recuerdos
que se cuelan
por la trama estrecha,
de la oscuridad

en la madrugada
tiempo infinito,
espeso como la niebla
sabor de vida,
condensado en un segundo


En la madrugada,

ideas recuerdos
tejidos
confundidos
con la maraña
la urdimbre
sin inicio ni fin
de un sueño,
liberándose de la noche




La superficie del mundo


A veces
es materia casi tanglible
la luz en el cielo

Esencia palpable
que como un manto desciende
hasta la mera superficie de las cosas

A veces
dona una segunda vida
la luz en el cielo
a la mera existencia de las cosas




Colores confundidos en un remolino que gira


Aún si el tiempo pasa
todos los tiempos
son solamente uno

y los rostros y los ojos
los muros y los cuartos
se confunden
en un único manojo de colores

a pesar que el tiempo pasa
y los ojos se hacen muros
y los colores se hacen tiempos

los amores de una vez
los rostros
llenos de alegría de una vez
giran
astas de un remolino
confundidas en un solo color

Aún si el tiempo pasa,
las astas de la vida
las calles las cervezas
las noches los suspiros,
vuelven.

Vuelven,
como eslabones de una cadena
infinita y circular
madeja de paja
donde no hallaremos jamás
la aguja que nos prometieron podría abrir,
los candados de la memoria

viernes, 14 de junio de 2013

Sueños... llantos... atardeceres...

Soñar una hoja de jade verde

Soñar una hoja de jade verde
que desde el cielo rasgando baja
un cielo de púrpuras nubes al atardecer

Y una hoja de onix negro que sesga
los tallos del grano
los vastos campos del maíz

esos donde desde siempre yacen
las préteritas formas

los primeros cuerpos del hombre


El llanto de las piedras

Camelias blancas
traídas por la brisa del mar
y bajo la luna
el llanto de las piedras,

desconsolado


Llegan flores traídas por el viento
se cosecha el sabor de los suspiros
en el vientre de estas tierras

Rojizo grito de zafiros
del que brota marino en el cielo
el canto de un sueño que florece

Brisa de canto que acuna
hasta dormirse
el desconsolado llanto de las piedras.  

Atardeceres

Orada el cielo
el otoño con sus hojas
y la luz, en mil destellos despedazada
resucita en el ir y venir
del viento por los senderos

no volveremos ya a ser ojos
que al primer relucir de la locura renuncian
al sincero juicio de lo vivo
ni mucho menos a ser humo
meramente inscrito sobre la arena

Hace mucho que renunciamos ya
a la límpida luz del sentimiento,
la única capaz de iluminar
el último camino que conserva
la transparencia sin par de la emoción

Recorremos ciegos los sentidos
el largo camino de la consciencia
todos los recovecos y todos los recodos
que en el sendero
que nos hace ser lo que somos,
encontramos




viernes, 12 de abril de 2013

Acerca del sueño


Miremos la luz de la luciérnaga.

A ella se ha reducido el mundo.

-Domingo a Domingo. J. Teillier

La fuerza del sueño

En el suspiro arrojado al futuro de las olas
Viví

En el instante eterno de las caricias
En el inconmensurable fragor del éxtasis
Naufragué dulcemente

Y nací de nuevo en medio al verde de mi isla
para contemplar la amatista en mis manos
con ojos de gorrión violeta

Y fui última luciérnaga del mundo
Último segundo de tarde de domingo
postrer pestañeo de un eterno insomnio
que al sueño y su fuerza incontrastable
sucumbe



Onírico olvido, onírico desnudar el tiempo

Soñar la mismísima naturaleza del tiempo
El fluido sucederse del recuerdo
El futuro y la memoria

Soñar el centro secreto del tiempo
La mutable imagen de la vida ya vivida
y olvidar

Olvidar la onírica naturaleza del tiempo,
la caprichosa imagen del recuerdo

Olvidar incluso el olvido…
y soñar

Soñar el espejo y la memoria
La oculta naturaleza del sueño…

la voluble materia del recuerdo

Lograr olvidar el olvido mismo

Y lograr desnudar acaso,
el tiempo…

Su devastadora e intangible naturaleza

martes, 19 de febrero de 2013

Acerca de la inmaterial ciudad de la emoción

Hace ya harto tiempo trabajo en un poemario titulado "La inmaterial ciudad de la emoción"... varias entradas anteriores corresponderán algún día (no muy lejano en realidad... creo) a ella, acá les dejo otros dos poemas que le pertenecen.



Atravesaré algún día la ciudad


hablará algún día mi voz sobre los colores,

así como alguna vez,

jugaran los niños con el sol entre las manos



atravesaré algún día la ciudad

asi como alguna vez,

arara el viento mis recuerdos



y no habrán ojos

refugiándose en las rendijas

ni suspiros

apilándose en las cunetas



atravesaré algún día la ciudad

así como se desperdiga la luz,

en los meandros del tiempo.

Y mis pasos serán una vez más

lenguaje de mundo,

palabra nacida en la carne



Soy la voz

Grietas, humedad

huellas en los muros



llenarse de arena las manos

de imágenes los ojos



soy la nostalgia de tu piel

me dice al oído el cemento,

el incesante sonar de la ciudad...



Grietas, polvo

arañas en los rincones



Perder por el sendero los relojes

en sus ajugas el recuerdo



Soy la voz de lo perdido

me dice al oído la noche

el hambriento rugir de la ciudad



Grietas, suciedad

cartones contra la acera



Lacerar la herida en el silencio

y el vacío en el olvido



Soy la memoria de tu piel

la ciudad que te supura por los poros,

me dice al oído el enemigo,

la fuerza de gravedad de mi pasado,

el vientre de acero,

la electricidad que carcome mis arterias





Vuelo, semillas

sonidos en el aire



Hundir en la tierra las manos

en la brisa la sonrisa



Y escuchar la caricia del viento

abrazar el árbol y sus raíces de cristal



Soy la voz del tiempo

esa de los engranajes liberado

me susurra el viento en el oído





Soy la voz de los ancestros

la rueda infinita y circular

serpiente que se muerde la cola

me susurra el mar en la vigilia



Soy la voz

el corazón que vive

dentro al cemento en la inmaterial ciudad de la emoción,

el latido de tu vida que palpita y que te lleva

más allá del dolor grabado en la humedad

de la grieta que se clava como raíz en la amargura



Soy el viento que obliga al cambio,

a las mas viejas dunas del desierto

la fuerza que arrastra consigo y que ordena

todas las formas de la arena



Soy la voz:

el recuerdo y los ancestros

soy la voz:

la paz de un nuevo mundo,

ma susurra en la vigilia,

cuando pasa por mi ciudad, el viento en el oído



martes, 18 de diciembre de 2012

Sueña la Noche


Sueña la noche


Que tristeza de calles vacías
de ecos, de ventanas cerradas
como si agonizase el tiempo en alguna esquina

Un fantasma se agita en la oscuridad
contra los muros, se recorta su silueta

Qué tristeza de calles vacías
de voces, de manchas negras sobre el pavimento
como si el tiempo llorase, a los días y rostros ya idos

Brota una mariposa en el viento
sueño mi inmutable piel de vidrio
el viejo sueño de la transparencia

Qué tristeza de calles ajenas
de quejidos a altas horas de la madrugada
como si la noche añorase el tiempo, y el tiempo, el paso del viento, la caricia

Un desconocido se estremece en el silencio
se pierde entre los muros su lamento

Una mariposa brota en el viento
son tristes estas calles lejanas
esta piel donde la vida deja sus huellas

Qué tristeza de calles vacías
Que inquietud de quejidos y de lamentos
que tristeza añorar una piel de vidrio que aunque frágil,
resista la invasión de los eones

Un extraño es despertado por el frío
una mariposa brota en el viento
deja estelas coloradas en el aire, su vuelo

pasa el viento
en sus árboles las hojas se agitan
un pájaro trina
amanece.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El perro egoísta y la aldea global.


En estos días, en que Israel continua su masacre de un pueblo indefenso -con la complicidad de Europa y EEUU- es necesario recordar como la prosperidad de unos, se forjó con la esclavitud de otros: con el saqueo, con el robo, es necesario recordar como la guerra incesante en países como el Congo permite la expoliación de sus recursos naturales. Es necesario recordar, en días como estos, cómo, cuando nuestros países han intentado sustraerse al  robo y la masacre, hemos sido aplastados sin misericordia, en Chile, Argentina, y toda Latinoamérica en los 60' y 70, y en Honduras, solo unos años atrás, y en Palestina, hoy, en estos días, con la complicidad de un occidente ávido de poder e influencia en Medio Oriente, un occidente (Europa y EEUU) que se prepara ya a la batalla geo-política -acaso la tercera guerra mundial- con China...

En estos días, les dejo este poema, que habla sobre todo esto.

El perro egoísta en la aldea global

Es el hambre pálida,
Sus ojos brillan, occidentales,
Su presencia es invisible,
Pero su rastro es imborrable,
Silenciosa y profunda,
Cómplice del exterminio…
-Muerte Negra, expolio Blanco: Sin Dios.

Masacres y masacres a través de las pantallas en lejanas tierras extranjeras, de bajo tanques y mísiles se alza el grito desgarrado de los muertos, lucha la democracia contra el terrorismo y en el altar del sacrificio se abre el vientre del pueblo, los sacerdotes de occidente ofrecen corazones extirpados a su panteón de entidades retorcidas…

en los malls
luego,

las campañas de ayuda y reconstrucción, por sobre estratos y estratos de destrucción y cadáveres y porque soy el perro egoísta y nací más allá de la mentira en la pampa infinita de la desilusión, sólo lloro y solo contemplo a través del televisor y sollozo y ladro, ladro también en Palestina, en Irak y Afganistán, ladro también entre las Araucarias, al interior de Temuco, en Birmania y en Nepal y en la paramilitar selva colombiana, ladro con los clandestinos y su existencia negada, en esta Europa que construyen los esclavos, y naufrago y muero, entre Libia e Italia, entre España y el Magreb.


Soy el perro egoísta en el centro del mundo, en el corazón palpitante de la aldea global,
recorro lánguido sus calles relucientes, inmerso en mi triste y lúgubre aguacero arrastro mi rastro de rostro en el destierro entre pantallas de colores aterido de frío contemplo el show de la masacre, el democrático triunfo de la paz con sus metrallas y granadas, de los discursos de la tolerancia y la integración la anulación de los opuestos la síntesis macabra del conflicto, el absoluto triunfo de la ideología. Aterido de frío observo sus ejércitos de enloquecidos gorilas democráticos bombardeando el tercer mundo, porque soy el perro egoísta y aterrado contemplo el laberinto del reloj ante el relojero, el que no sabe si han venido a ajustarlo o destruirlo:

neurosis histeria catarsis

es ese nuestro dédalo infernal
nuestro intrincado laberinto


Porque soy el perro egoísta y arrastro mi destierro económico en estos reinos de hipocresía, la democracia de los blancos, la globalización de la ideología, las guerras de la paz, la integración de los esclavos.

Porque soy el perro egoísta recorriendo destrozado la global aldea y su masacre, el corazón de las tinieblas
la debacle,
la destrucción metódica y sin misericordia de la realidad.

Porque soy el perro egoísta ladrando a una luna de sangre en medio del desierto global, aullando a las estrellas de la guerra, al triunfo de los amos, al proletariado indefenso, justo ahora, justo después, del fin de la lucha de clases.

Soy el perro egoísta, el que quiso la paz pero contempla la guerra, el que quiere la lucha, pero añora la paz.

martes, 4 de septiembre de 2012

Ciudad, memoria, vida...

Les dejo dos poemas, los dos de ambiente urbana, el primero ligado a la historia de Chile... esa seguidilla de represiones y violencia... el otro, sobre la mercantilización de la vida... en los dos, la ciudad es no solo escenario, sino parte viva de la existencia...


El Tigre Cambia Pero no Pierde las Rayas

Se me escapan

Se me quiebran
los recuerdos a lo largo de la ciudad
este bosque despiadado
de edificios grises y de lumas duras

Llueven todavía pacos
Palizas
en la Araucanía

Llueven todavía pacos
Tanquetas
En Aysén

Llueven todavía pacos
Gases
Sobre las cabezas

Y acá yo
Respiro todavía lacrimógenas
Veo todavía las lumas blandidas suspendidas en el aire


Nos trajinan por la fuerza

Que calamidad esta historia que no avanza
La leo entera en las vitrinas
Olvido nuestro presente en el fondo grisáceo de la tevé


En mis avenidas
No se ha extinguido aún el eco del toque de queda

Los botas de los militares
Resuenan aún en las esquinas de mi ciudad

Los grifos los semáforos y los postes
Recuerdan todavía el miedo

Recuerdan todavía las calles
Las persecuciones y los autos sin patentes

Ni siquiera los negocios han olvidado
las lumas contra las cabezas de la gente

Ni siquiera la escotilla de la alcantarilla
ha olvidado el tacto ácido del guanaco

Y el borde de las cunetas aún recuerda también
el flujo constante de la sangre


Miro mis manos agito mi cabeza en el vacío
Retumba en mi cabeza el fragor
Resuena en mi cabeza el estallido del mito


Llueve dentro de mis ojos

Camino por las calles de mi ciudad

Me interno en el frío
Busco los recuerdos pero no los encuentro
No están en mi pasado
Siguen acá
Caminando en nuestro presente

El tigre cambia
Pero no pierde las rayas

------


 
Compra-venta

Dibujar con la yema de los dedos sobre las vitrinas
La figura siempre difusa de la sangre
Y los confines nunca claros del recuerdo

Dibujar con las yemas en los intersticios de la lluvia
Los barrotes de nuestras celdas
La furia sin sentido de nuestra ceguera

Anochece sobre nuestras calles enfermas
Agoniza la última luz sobre cortas faldas oscuras
Derrama la luna su sangre plateada
Devoran tantas vidas, por otra noche, estas calles estrechas

Vamos ciegos en la enfermedad
La compra y venta de los cuerpos
La tristeza infinita de ver vidas, 
consumirse en las veredas

jueves, 31 de mayo de 2012

Se deshacen las hojas en la nuda arena


Se deshacen las secas hojas en la nuda arena
un nombre sin dueño, es arrojado a gritos en la oscuridad

¿Es que lo oyes acaso?
Es contigo con quien habla, el viento frío de la noche

¿Dónde haz dejado tus ojos?

No es prudente esperar con tanto ahínco el despertar,
no serás borrado por el tiempo junto a tus pisadas,
ni serás secado por el sol junto a tus lágrimas

Se deshacen las secas hojas en la nuda arena
un significado sin palabras, es para siempre pronunciado en el olvido

¿Es que lo oyes acaso?
Es contigo con quien habla, el viento frío de la noche

¿Dónde haz dejado tus ojos?

A pesar de las miradas sin sombras
de las palabras liberándonos del mundo
es contigo con quien habla,
no es prudente recordar con tanto ahínco lo que amamos
no han sido vistas de nuevo por aquí, las viejas insidias del pasado

Se deshacen las secas hojas en la nuda arena
traga el tiempo el peso profundo de tus pisadas
no entenderás nunca el secreto que te grita la noche en el olvido...
ya no puedes ni tan siquiera oir, el insistente susurro que te dice...
ha llegado ya...
el momento de partir.



Era


Era un vestigio
el sabor del silencio en el desierto

era un testigo
el tacto de la luna en la sombra

era un grano de arena,
una nota muda,
perdida en la noche

era el olvido
devorando la luz de la luna

era una luna
arrojado por el olvido en la orilla

era una orilla
obligada a vivir en el recuerdo


era un grano de arena
que encerraba en su forma infinita,

la melodía que une todas las mareas
el viento que corta todos los silencios

el paso del tiempo que vuelve mera huella en el desierto

todos los colores
todos los matices del cielo en el ocaso





viernes, 13 de abril de 2012

Océanos de Ceguera, El mundo del espejo

Océanos de ceguera

Perdido en océanos de ceguera
Consumido en hogueras de luz

Y en la ceniza vislumbrar
Y en la ola reencontrar
El rastro del murmullo
La caricia del silencio

Perdido en surcos de sueño
Consumido en latidos de sol

Y en el suspiro adorar
Y en el claror oradar
Apenas mi respirar onírico
Quizás el haz oscuro del mañana

Perdido en ciénagas de cristal
Consumido en desiertos de espejo

Y en el reflejo quebrar
Y en el lodo florecer
La soberbia ultima de la sombra
La huella indeleble del perfume


Mundo en el espejo

soñamos
golpea a nuestra puerta la perpetuidad…

Ritmo sin fin
Nuestros pasos resonando…

A lo largo del espacio

…somos
soñamos

Fragmentos nómades de la eternidad

Hacer del sueño nuestro límite

Puerta intangible, al mundo del espejo





domingo, 26 de febrero de 2012

¿Qué es el sueño?, Vendrán de nuevo

¿Qué es el sueño?



¿Qué es el sueño?

¿simple material onírico intangible?
¿el eterno juego que canta tras mis ojos?
¿la melodía que narra al alma de este mundo?

¿Qué es el aire?
¿Una de las forma fijas del viento que viaja?
¿El silbido silencioso que como caricia pasa,
Desde la garganta hasta los pulmones?

Y qué decir de la palabra,
¿Sonidos fijados al papel?
¿Meros signos que narran signos?
¿Red quizás inútil que atenaza acaso la existencia?

¿Y qué es el habla entonces?
¿Nuestra boca que devuelve el aire masticado?
¿Alquimia extraña que vuelve sonidos sentidos?
O quizás…
Caricia onírica infinita que juega con todas las cosas
O el trazado estrecho de un círculo que nunca contendrá…
El alma del sueño… el oculto orden de las cosas…

Vendrán de nuevo

vienen
vendrán de nuevo
los huérfanos del viento
a hablarnos una vez más del fuego
inciso en nuestras frentes ardientes

vienen
vendrán de nuevo
muérdagos envueltos en viento
a hablarnos una vez más del sueño
inciso en nuestros cuerpos puestos en movimiento

vienen
vendrán de nuevo
vientos que azotan pueblos
un pliegue de alas envueltas en cielo
el lazo de fuego que tiende puentes
el sueño que arde en los cuerpos
la flama prendiendo vida en la ceniza

viene
vendrá de nuevo
la arena vuéltase fuego
el tiempo encarnado en acero
y el incendio
asaliendo por la fuerza el silencio

miércoles, 1 de febrero de 2012

Sólo el delirio, El Corazón del sueño

Sólo el delirio

Abrazar en un solo segundo
La verdadera intensidad de la existencia

Abrazar en un segundo solo
La esencia de nuestra vida entera

Sólo el delirio
Puede llevarnos fuera del laberinto

Sólo un tiempo vuelto mítico
Puede volvernos flujo,
uña y carne con la corriente oscura de las días

Solo el delirio,
puede darnos la paz necesaria
para afrontar la economía de un tiempo hecho de horas,
horas
que una tras otra sin sorpresas se suceden

Sólo en la alegría efímera del desenfreno
Del delirio y su ritmo galopante
Atisbaremos la fluyente naturaleza de la existencia,
La intensidad palpitante de la vida
Y quizás incluso alguna de las respuestas
Al eterno misterio de lo vivo:
La constante búsqueda de la felicidad
El irreprimible deseo de vivir



El corazón del sueño

En el corazón del sueño
Me susurra transparente la vida:
El arrepentido color de una tarde
Y el ancestral ritmo de la caminata

En el corazón del sueño
No es llanto cualquier llanto
Ni es tampoco pulso ancestral
Un mero batirse de arterias en la piel

En el corazón del sueño
Acaricia la destrucción su cadáver
Pasa zumbando como enjambre la pena
Y se mece adormecido en un cielo el olvido

En el corazón del sueño
Se alimenta de realidades mi delirio
Se desliza en su locura su silencio
Se pierde en ecos ardientes la tiniebla

En el corazón del sueño
Es de girasoles el color del estío
Y la entrada oscura al mundo onírico
No es solo bostezo que mastica su luna

En el corazón del sueño
No es grito cualquier cielo desgarrado
Ni es tristeza , la primera crisálida vacía



Corazón de sueño
Perdición de lirios, palpitar
Sombra, espejo y sangre, destrozados

En el corazón del sueño
No es realidad la mera añoranza del suspiro
Ni es tampoco un camino,
el mero ir y venir
Del verano,
entre la noche y su ventana

viernes, 23 de diciembre de 2011

Abandono, Soy arrastrado hacia sombras

Abandono

Van desprendiéndose nuestros trozos…


Van Impregnándose en los muros…


Van quedando restos nuestros abandonados
En los parques… en las calles…

Luego de algún llanto desolado
O de alguna violenta borrachera

Quedan ahí en la hierba o la vereda
Tristes testimonios sobre el asfalto… abandonados



Se arrastran pies en el laberinto


Se abren y se cierran párpados en el muro



Recolecto recuerdos tras borracheras perdidos
Busco sentimientos en la niebla escondidos
Rostros junto a la escarcha desechos

Vamos recogiendo fragmentos
Trocitos de vida que nos hacen ser lo que somos


Se abren vorágines en las esquinas



Se deslizan ventiscas en las alcantarillas



Vamos recogiendo fragmentos:

El sentido de nuestra vida sobre el cemento
Que hecho trizas, olvidamos





Soy arrastrado hacia sombras

Soy arrastrado hacia sombras
Mientras persigo los destellos del latido

Perseguidor perseguido

Impregna una persistente fragancia de mar,
los restos de mi paso en el camino




Soy sombra que me arrastra
Mientras persigo los reflejos del latido

Pulso magnético corazón de sueño

Latido nunca oído,
oigo dormido las corrientes, abrazo de mar, sus susurros


Soy mano vacía que contempla
Mientras excava en su mano surcos la sombra

Delirio que abre, oigo aplausos, la cacería

Sueño sumergido entre mareas la locura
cacería de peces, oigo en sueños, el suspiro onírico que habrá de liberarnos



Soy presa que escapa en sueños del delirio
Va de cacería durmiendo en su sombra, la vigilia

Perseguido perseguidor que sueña

Una incontrastable marea que a su paso sumerge,
Todo camino en el susurro nunca visto de sus olas


Restará en mis manos tan solo el paso del delirio
Memoria de olas rompiendo las crines del olvido

Locura fragante fondo marino del recuerdo

Abrazo de luna de nuestros pasos que siembra,
mares u olvidos en el camino

domingo, 20 de noviembre de 2011

Obsidiana, El lenguaje de los relojes

Obsidiana


Dame un espejo de obsidiana en medio a la tiniebla

Una piedra verde que trague tu reflejo

Tráeme las cenizas de los volcanes

Una voz cenicienta que apague los murmullos



Vamos a cernir los campos

Como tenue llovizna
Como gotas de jazmín

Como colado fino de las impurezas de la tierra


Dame un espejo de obsidiana
A los pies del volcán
Dame uno de los reflejos de tu mirada
Tráeme tus murmullos y envuélveme


Hazme piedra tuya
Con premura tallada
En el corazón de la selva
A los pies del volcán
En el músculo palpitante de la jungla




El Lenguaje de los Relojes


Despertarse un día
Y darse cuenta
que hemos aprendido a comprender,
el lenguaje de los relojes.

Y que el tictaqueo de sus agujas no es ya,
un su seguirse de ruidos informes en los oídos,
ni su deslizarse imperceptible
un escurrírsenos de la vida entre las manos.

Quizás debiéramos todos
Estudiar las lenguas del tiempo
El viento suave que acompaña al minutero
Cuando bajo el vidrio que cubre el reloj, se desliza

Despertarse un día
Y darse cuenta,
que en realidad nada ha terminado
que para quien conoce el lenguaje de un reloj
no existe ni el inicio ni el final
que todos los momentos conviven
como un collage de sonidos en la mente
en el alma

quizás
debiéramos ya partir
hacia nuevos horizontes
dejar atrás
borrascas
hojas secas
tesoros olvidados en los abismos del mar
y respirar
aquel ruido mecánico del reloj
que nos devuelve en el silencio del tiempo
al eco de nuestra voz perdida en la memoria

domingo, 23 de octubre de 2011

Circunstancias

Me obligan a ahorrar estas circunstancias
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad

Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!

Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen

Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta

Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto

Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas

jueves, 29 de septiembre de 2011

Sobre sonidos y ansiedades

Un sonido


Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta

Un sonido

Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos

Un sonido

Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas

Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes

Un sonido

Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro

Un sonido

Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día




Comprender

Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna

O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo

Y voy perdido perdiéndolo todo

Desciendo, radicalmente ausente

Ajeno

Y voy perdido

Ausente

Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,

ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla

Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado

Tenue imagen de mi mismo

Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre

Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro

Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,

Con todos los resabios de mi arena entre los dedos

viernes, 26 de agosto de 2011

Saltar, La casa está en silencio

Saltar
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda

Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda

Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas

saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda

saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano




La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,


y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado


Puertas entreabiertas
Olores penetrantes

e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche


Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza

jueves, 4 de agosto de 2011

Bicentenario... apoyando a los estudiantes!

Un poema escrito hace más de un año (basta el título compo prueba), pero que me parece a tono con las jornadas históricas de lucha de las cuales los estudiantes chilenos están siendo protagonistas...

Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.


Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…

Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…

De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido

Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán

Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor

Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura

Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar


Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado


Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo

Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza

En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad

Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria

domingo, 3 de julio de 2011

Frontera, Metales y Piedras

Frontera

Un millar de perros callejeros
Aullando al borde del precipicio
La intangible frontera que separa
El perfil de cemento de la ciudad,
de la cósmica dimensión de la tarde

Y yo en medio
Con una botella de vino en la mano
Intentando golpear las puertas del destino
Y yo en medio
De una tarde llena de dagas,
viendo morir al tiempo

Un millar de timbres de oficina
Golpeando, uno tras otro
Inexplicables documentos sobre olvidados escritorios
La intangible frontera que separa
El rostro de acero del presente,
de la dimensión sin tiempo de la tarde

Y yo en medio
Que me precipito entre aullidos
Por el precipicio sin fondo del delirio
Y yo en medio
De un tiempo untado largamente,
en la superficie árida de la tarde
Un millar de frenéticos pasos
Perdiéndose en el abismo sin fondo de las veredas
Y yo en medio
A la sutil línea de fuego
Infinita y circular
La breve frontera que separa
La infinita dimensión del desquicio,
de los pasillos sin sentido de la burocracia
Un millar de versos
De palabras enlazadas al cielo
De aullidos
De estrellas encerradas en botellas
De golpes de vidrio en los inmateriales portales del tiempo
La imposible frontera que separa,
mi mirar absorto en el silencio,
del precipitar oscuro de la ciudad en mis venas
Y yo en medio
A la infinita línea de fuego
Viendo morir al viento



Metales y Piedras
Yo estoy hecho de porcelana

Materia sana y firme

Mis antepasados descienden del vidrio

Eran resistentes e infinitos

Pero el tiempo doblegó sus voluntades


Mis hijos serán de plástico

Materia impura y corrupta

No conocerán la belleza

Ni la justicia
Ni la piedad



Sin embargo vivimos,
y soñamos una distinta nueva era


Nosotros poseíamos almas nobles

Un espíritu dulce incluso gentil

Nos vanagloriábamos

De nuestras superficies

Tersas y suaves

Resplandecientes

De nuestra tradición


Estoy hecho de un pasado hinchado
De recuerdos agigantados que ensombrecen nuestro presente
Estoy hecho de una altanería clueca y frágil


Hubiéramos querido el jade el ónix el cobre rojo y fiero
Anhelamos incluso el acero potente joven e indestructible



Buscamos un millón de piedras y de fraguas
al calor y al martillo que forjaban los metales


Hubiéramos querido el adamantio o la amatista
La plata verdadera o el ámbar


Pero no habrá ya piedad
Ya tenemos en las venas el veneno
Estamos ya perdidos
Condenados
No habrá ni perdón ni salvación


sólo plástico


sólo bolsas de basura restarán como nuestro rastro

plástico envolviendo a nuestros hijos y al mundo

una estela plástica, será la herencia de nuestro linaje