viernes, 17 de diciembre de 2010

Algo más, y un poema urbano...

Algo Más

Ser algo más que el gozne de las puertas del tiempo
Ser un más hondo respiro

Un tiempo nuevo, de la humedad liberado


Ser algo más


Una más profunda caricia

O el mar que con su brisa lava el moho

El musgo en mis pestañas


Pasa el tiempo

Oleaje de líquenes

Fondo marino de mi mente


Ser algo más que la impronta fugaz
Que el sabor agridulce del almizcle en tus mejillas
El rastro verde del musgo lavado por las olas



Ser algo más
Que la índiga humedad venida desde el mar


El coral de colores en la superficie de los cuerpos
Picorocos rojos en los resquicios del encuentro


Ser algo más
El oleaje eterno la caricia
Los surcos de mi arena
Las dunas floridas de mi piel





Los Tubos de Escape y el Abismo


Sucia la ciudad
como agua hacia el desagüe
Corre
Y corremos todos tras ella
Cables de alta tensión
Agitándose entre las cenizas del futuro

Un motor pasa zumbando
Un ascensor hacia el vacio cae

Sucia la ciudad,
sola ante una vitrina rota
sigue perdiendo su reflejo
la imagen deforme de su realidad

Vivimos esta eterna acera de cemento
Acurrucados contra las cunetas
Recostados bajo al tubo de neón

La luz escuálida de cien mil pantallas
Ilumina mortecina todo este vacio

Quedó sola la multitud
En el eterno multiplicarse del minuto

Corre hacia su desagüe la ciudad
Nos arrastra hasta la alcantarilla la corriente
Cae la civilización hacia su despeñadero
Por el borde de la cloaca precipita,
hacia su abismo de tubos de escapes
hacia su pozo
de un millar de mercaderías

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ser lo que somos; Olvidar

Ser lo que Somos

Aquí estamos ya,
catapultados hacia el final


Somos ya tiempo
Verde vuelo
Celeste rastreo


Ardemos arrojados en nuestro tiempo finito


Temporáneo lagarto
Breve susurro de alas


Se confunde la cola en la espiral
Se confunde el cielo en el ciclo


Arde la vida en su brevedad


Somos estela dispersa en las olas
Somos temporáneo segundo,


Consumido en el camino de la vida


La existencia,
breve pasión que nos abraza


Breve búsqueda que besamos

Que buscamos,
La vida y su secreto


Su paradoja
Su espíritu inaferrable y material


El ser lo que somos:
Breve intenso respiro
Entre la existencia y el recuerdo…

l a m e m o r i a



Olvidar
El olvido es la paz de la tormenta
Es la paz del pozo que te traga hasta su centro



Tráiganme el cuchillo inmaculado



Olvidar
Dejar atrás el recuerdo anudado a su cabello
Esconder un árbol en la espesura impenetrable de la selva

Tráiganme la pura hoja de acero
Vamos a amputar estos pasos
A escindir ese ahora que se evapora de mi piel

Buscamos el olvido
El deshacerse del lazo que ata la memoria
La paz de la blancura,
de un cándido vivir sin tiempo


…L a d i f u m i n a c i ó n d e l a e x i s t e n c i a

domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre lunas, adolescentes y vendedores...

Tengo una luna hecha polvo

Tengo una luna hecha polvo
Escondida en mis pupilas

Un haz de luz escarlata
emboscado
En el espacio entre mi riñón y mi hígado

Una flecha de acero enterrada
En el campo de huesos de mi carne

Va quedando sólo una poza de bilis, una mancha de sangre en medio a la nada, intento recordar pero no puedo
donde quedó la brisa fresca el tacto suave las yemas de los dedos la silueta
el claro de luna donde iban
una tras otra
todas mis sombras a morir




Una Noche a la Intemperie



Me miran tres árboles grandes
Y un columpio vacío
En medio del silencio de la plaza

Me miran

Como ramas secas de otoño
Los juegos vacíos de los niños


Tres árboles grandes
Cinco bancas verdes
Una casi infinita cordillera
Una sola luna blanca
Y un adolescente ebrio sobre la hierba
durmiendo la noche fresca del verano
Llorando en sueños
El sabor amargo del primer amor


Me miran

Tres perros vagos desde la esquina
Y un centenar de estrellas
Justo antes del alba
Me miro profundo y adentro pensando
En quizás si algún día
En quizás si algún día esta noche a la intemperie
En quizás si algún día el rostro de la niña que no me ama
Serán sólo un recuerdo brumoso y lejano
Y no el dolor vivo de estos días
Que se diluye solamente en la borrachera
Sólo en las calles tras calles de la noche de Santiago


Una noche que se desvanece

Tres árboles grandes un columpio vacío
y un adolescente que camina

Lejos en la avenida se escuchan los primeros coches
en tan siquiera un par de horas
comenzarán los primeros autobuses a pasar




Vendedores de Dinero



Vienen los vendedores de dinero
Con dinero
A buen precio de mercado

Billetes de todos los colores
De todos los valores
De la mejor ¡se lo juro! calidad

Vienen los vendedores de dinero
A darnos una mano en la hora de la necesidad

Deposíteme aquí en mi bolsillo
En el fondo caníbal de mi estómago
Un trozo de su dedo pulgar
Una tajada exquisita de riñón
Yo le dejo en cambio
Esta caja de dinero fresco
Hay de todos los colores
Inigualables ¡se lo juro! que no hallará en el mundo nada igual

Vienen los vendedores de dinero
Hurgueteando los rincones
Olisqueando nuestros sueños
Manoseando nuestras hambres

Vienen los vendedores de dinero
Sonrisas compradas a lo largo de la ciudad


Campra-ventas letras pagarés
Recubriendo nuestros poros
La cara o el sello de nuestra piel

Vienen los vendedores de dinero
Con un trozo de hígado
Colgando en sus colmillos

sábado, 16 de octubre de 2010

sobre la lluvia, la memoria y la ciudad...

Hola a todos!! no me di ni cuenta y ha pasado ya casi un mes desde mi último post! Desde que La Casa del Simio viera la luz (hace un poco más de un año yo creo)no había pasado nunca tanto tiempo sin publicar (creo que el máximo fueron tres semanas cuando fui a Chile), pero exámnenes y problemas varios me mantuvieron con la cabeza en otras cosas.

Para hacerme perdonar (si es que alguien le hicieron falta mis publicaciones en este período) les dejo con tres poemas largos, nuevos y que al menos a mi me dejaron bastante conforme. Se habla sobre la memoria, el recuerdo, la lluvia y sobre la identidad... Espeor les gusten y ójala puedan compartir sus impresiones conmigo.

Saludos a todos.



llueven azucenasnostalgia
azul lluvia de azucenas
ven tú melancolía

sentir como arena en la distancia
el sonido de tu voz
sentir como rumor en el vientre
el oleaje de la caricia

melancolía
naufragar
mar azulado de la nostalgia

ven tú verde mío
recuerdo mío
ven tú su rostro
a llenar de aromas
la luz clara de mi amor
el tacto verde de su cuerpo

llueven azucenas
nostalgia
melancolía


océano azul



la distancia





LoboEl peso silencioso del vacío
Es peor que el pelaje de lobo de mi sombra

Aúllo en la última hora

El tiempo inquietante silencio
Es peor que la grieta oscura de la eternidad

Aúllo en la hora del último de los gritos

Se va mi aullido llevado lejos en el eco del abismo
Se descascara mi pelaje se marchita mi piel en el barro

La inmóvil quietud de la ciénaga
Es peor que la fría caricia del infinito

Voy sólo en esta cacería
Voy solo a la búsqueda de mi víctima

El silencio me persigue
Depredador contra depredador

Se clavan las lunas en mi carne
Son los colmillos de la memoria
Desgarrando el velo de lo eterno

Aúllo es la hora de la violencia


Voy solo en mi cacería
A la búsqueda del reflejo de mi sombra
Voy dejando mi piel de lobo en el camino

El paso silencioso del tiempo el peso abrumador del vacío
Son peor que el secreto oscuro de lo eterno
Voy solo en mi cacería
Voy solo huyendo del animal
Cazador y presa
en la jungla sin ley de la memoria





Identidad
Van a urbe traviesa
Las esquirlas de nuestro destrozado espejo de sangre

Viaja una ceja tuya en ese fragmento lanzado al vacio
Va un ojo tuyo, en ese reflejo rojizo viajando

Se dispersa en fragmentos
El contorno de la memoria

Se diluye astillada en la ciudad
La unidad de lo que fuimos

En nuestras calles y escaleras
En nuestras panderetas y muros
Van incrustándose estos cristales de sangre

Y así vagando caminamos a lo largo de este viaje sin meta
Encontrando a momentos la mirada
El reflejo oceánico de lo que somos

Nuestro marino espejo de sangre
Viaja astillado por la ciudad
Devolviéndonos solo el distorsionado reflejo
El colorido caleidoscopio
Nuestro laberinto de espejos
Los cuernos del minotauro



Los timbres
Las quejas

Los turnos
Las cuentas

sábado, 18 de septiembre de 2010

El sueño, El nudo eterno de mi carne

El Sueño

Soñé las hojas del recuerdo
Verdes arrastrándose consigo los revoloteos los rostros
el viento

Soñé al árbol de las raíces aéreas trazando su dibujo informe
etéreo surco de viento

Soñé el claror verde de la mañana abocada a su tarea su transitar
a su tenue respiro de brisa

Soñé al mundo respirando profundo a través de mi mano
Soñé
adormecerlo tranquilo con el sueño de la caricia
la aérea raíz del cielo la verde hoja de los rostros
su leve o clamoroso soplido en el viento

la vida

oníricos surcos de viento en el aire






El Nudo Eterno de mi Carne

Clavado
Con los pies fijos en la nada
Sentado
Veo nubes
Las nubes dentro mis entrañas

Como parapléjico

C o n t e m p l o e l n u d o e t e r n o d e m i c a r n e

El rostro interno
El reflejo en mis riñones
La mirada atónita de mi propia incomprensión

La pulsión atávica
Las fuerzas centrífugas que jalan los extremos
Las puntas pestilentes mi intestino

La fuerza magnética
las cimas
La seducción del misterio
La profundidad

Impávido
Desde siempre
siento las ratas en mi estómago

Llegan con las nubes
Vienen a roerme mis entrañas

Y yo como parapléjico
Pongo mi mudo grito en el cielo

Con silenciosa vehemencia

Protesto

Protesto contra este par de pulmones que se deshacen
Contra este páncreas segregando una bilis enfermante
Contra las dudas la fuerza de voluntad que se desmorona

El nudo eterno de mi carne, las dudas, la indolencia

sábado, 11 de septiembre de 2010

11 de Septiembre, Santiago de Chile

Introducción un poco larga, al final hay un poema...


Hace 37 años los aviones de la fuerza aérea chilena bombardeaban el palacio presidencial de la Moneda, poniendo fin al gobierno democraticamente elegido de Salvadar Allende y dando así inicio al período más oscuro de la historia chilena contempóranea.


Recordar no sólo porque el olvido es imposible, sino que también somos nuestra memoria, sin historia el presente se vuelve eterno cerrándonos la posibilidad del futuro, porque sin memoria el presente se vuelve un laberinto incomprensible, porque un árbol sin raíces se secará inevitablemente.

Pero no sólo por eso, sino porque las consecuencias de la destrucción del Estado de Derecho siguen sucediendo: no sólo el Neoliberalismo (con sus secuelas de agudización de la diferencia de clases, de precarización del trabajo, de endeudamiento masivo del “consumidor”) implementado por primera vez en el mundo por la dictadura de Pinochet, se impone ahora, fácticamente, como único modelo económico posible, sino porque las leyes anti-terroristas, que niegan el debido proceso, que permiten figuras como “testigos ocultos” y que divide la justicia en civil y militar, criminalizando a final de cuentas la protesta social (es terrorista en Chile, gracias a esta ley, quien lanza una piedra) se sigue aplicando, y si el enemigo interno fue antes el comunismo, en Chile lo es hoy la nación Mapuche, quienes viven hoy, bajo un régimen de militarización de sus comunidades y de feroz represión. En la Araucanía la dictadura no ha terminado, y hoy como ayer a los luchadores sociales no les queda más que su cuerpo para resistir. Los presos políticos mapuche, adultos y niños, suman ya más de 60 días en huelga de hambre, comprometiendo seriamente la propia supervivencia.

Hoy quisiera compartir un poema que recuerda una infancia en un país politizado. El Año Decisivo es el año en que se efectuó el atentado a Pinochet por parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Era el año decisivo, porque la muerte del dictador, sumada a una internación masiva de armas, habría llevado a una sublevación popular de masas. Sin embargo, el atentado falló, las armas fueron encontradas y la sublevación nunca llegó a suceder. Hubo de esperar el plebiscito del 88’y el triunfo del NO para abrir las puertas a la transición pactada con el régimen hacia esta democracia coja que nos llevamos aún a cuestas.


El Año Decisivo


Vuelvo la vista atrás
hasta la explosión colorida de esos años

son las calles de tierra los ciruelos-en-flor
soy yo
yo sentado en la cuneta con mis amigos
reímos
con las rodillas peladas
con nuestra pelota-de-cascos-gastados-con-el-blaid-al-aire

Soy yo con mis amigos
Y los vendedores de escobas
los niños pobres con su carretones
es el viejo del saco
y los cabritos y sus bolsas de neoprén

Es la risa infinita de mi infancia
Los colores alegres de los juegos sobre el fondo trágico de la historia


No hay que hablar hijo,
es peligroso.


Soy yo corriendo
Con el uniforme cochino
La pelota bajo el brazo
El cuello apiñeñao’…

Es el año decisivo


Baja la pichanga alegre de nuestra infancia
Corre el río de sangre de una generación degollada


Soy yo corriendo
Tengo cinco años
Oigo el clang clang de los palitos contra el metal:
“¡¡mamá, viene el camión del gas!!”

Es el año decisivo
Me pierdo un gol solo frente al arco
Y rebota el rocket sobre el techo del auto del tirano

Es el año decisivo

Tomo leche en una tarde oscura de invierno,
con mi familia, y el diario de cooperativa está llamando,


no hay que hablar hijo,
de tu abuelo que vive en la URSS
de que naciste en el exilio,
y Victor Jara mira mi vaso medio vacío desde un cuadro colgado en la pared…



Tomo once durante el año decisivo,
Ruedan por la quebrada los escoltas del tirano
la noche se llena con los aullidos de sus hienas hambrientas
Tomo once durante el año decisivo,
Afuera,
La noche sigue cayendo sobre los torturados.




Rio frente al televisor
Soy solo un niño
Pero voto por el no,
Tengo ya siete años
La larga pesadilla ha terminado
Corro riendo por la calle entre gente que se abraza
Es el embriagador abrazo de la victoria


Ahora viene la alegría…
dicen

jueves, 2 de septiembre de 2010

Las Pupilas del Asfalto

Hola a todos. Aquí les dejo con uno de mis poemas favoritos, bastante nuevo por lo demas, lo habré escrito hace un par de semanas solamente...

Un par de aclaraciones "linguístico-culturales":

- Limarí: Pisco (o sea destilado de uva de entre 33 y 50 grados aprox.) de muy mala calidad, tipico de estudiantes.

- Tomar Once: Refrigerio intermedio entre el almuerzo y la cena, por lo general a las seis.

-Palta: Aguacate, avocado.




Las Pupilas del Asfalto

¿Cuantos centenares de botellas?
¿Mil, cien mil?
¿Cuántas esquinas inundadas de etílico griterío?


Conoció muy bien el cielo nocturno de Santiago nuestro deambular
Nuestro caminar pendejo de botella de Limarí en la mano, de voces acuosas tejiendo a gritos el canto que sanaría nuestras yagas supurantes de mundo


Permanecen aún nuestras sombras
Refugiadas en el reflejo oscuro de la cuneta

Se escabullen nuestras voces de antaño,
Por la grieta de una esquina rota


Nuestra cerveza mañanera
Nuestro conato de vómito
Todos nuestros rostros olvidados

Todos aquellos amores muertos al nacer…

Respiran todos la letanía de su historia

Respiran todos, a través de los poros de cemento de la ciudad


Nuestras siluetas recortadas contra la luz trémula de la botillería


Nuestra carrera desbocada Sin estribos A cuestas del desenfreno


No hay descanso para los desterrados de la mesa
Para los que olvidamos el desayuno y la once
Incluso el sabor de la palta


Me recuerdo buscando nuestro reflejo en la vereda
Meando y tomando a la vez
Enterrado entre los arbustos al amanecer

Nosotros

Viviendo el tiempo sin tiempo de la noche


No hay pasado presente ni futuro
Para quienes olvidamos el silencio en las pupilas

Las pupilas del asfalto
La oscuridad