Algo Más
Ser algo más que el gozne de las puertas del tiempo
Ser un más hondo respiro
Un tiempo nuevo, de la humedad liberado
Ser algo más
Una más profunda caricia
O el mar que con su brisa lava el moho
El musgo en mis pestañas
Pasa el tiempo
Oleaje de líquenes
Fondo marino de mi mente
Ser algo más que la impronta fugaz
Que el sabor agridulce del almizcle en tus mejillas
El rastro verde del musgo lavado por las olas
Ser algo más
Que la índiga humedad venida desde el mar
El coral de colores en la superficie de los cuerpos
Picorocos rojos en los resquicios del encuentro
Ser algo más
El oleaje eterno la caricia
Los surcos de mi arena
Las dunas floridas de mi piel
Los Tubos de Escape y el Abismo
Sucia la ciudad
como agua hacia el desagüe
Corre
Y corremos todos tras ella
Cables de alta tensión
Agitándose entre las cenizas del futuro
Un motor pasa zumbando
Un ascensor hacia el vacio cae
Sucia la ciudad,
sola ante una vitrina rota
sigue perdiendo su reflejo
la imagen deforme de su realidad
Vivimos esta eterna acera de cemento
Acurrucados contra las cunetas
Recostados bajo al tubo de neón
La luz escuálida de cien mil pantallas
Ilumina mortecina todo este vacio
Quedó sola la multitud
En el eterno multiplicarse del minuto
Corre hacia su desagüe la ciudad
Nos arrastra hasta la alcantarilla la corriente
Cae la civilización hacia su despeñadero
Por el borde de la cloaca precipita,
hacia su abismo de tubos de escapes
hacia su pozo
de un millar de mercaderías
viernes, 17 de diciembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Ser lo que somos; Olvidar
Ser lo que Somos
Aquí estamos ya,
catapultados hacia el final
Somos ya tiempo
Verde vuelo
Celeste rastreo
Ardemos arrojados en nuestro tiempo finito
Temporáneo lagarto
Breve susurro de alas
Se confunde la cola en la espiral
Se confunde el cielo en el ciclo
Arde la vida en su brevedad
Somos estela dispersa en las olas
Somos temporáneo segundo,
Consumido en el camino de la vida
La existencia,
breve pasión que nos abraza
Breve búsqueda que besamos
Que buscamos,
La vida y su secreto
Su paradoja
Su espíritu inaferrable y material
El ser lo que somos:
Breve intenso respiro
Entre la existencia y el recuerdo…
l a m e m o r i a
Olvidar
El olvido es la paz de la tormenta
Es la paz del pozo que te traga hasta su centro
Tráiganme el cuchillo inmaculado
Olvidar
Dejar atrás el recuerdo anudado a su cabello
Esconder un árbol en la espesura impenetrable de la selva
Tráiganme la pura hoja de acero
Vamos a amputar estos pasos
A escindir ese ahora que se evapora de mi piel
Buscamos el olvido
El deshacerse del lazo que ata la memoria
La paz de la blancura,
de un cándido vivir sin tiempo
…L a d i f u m i n a c i ó n d e l a e x i s t e n c i a
Aquí estamos ya,
catapultados hacia el final
Somos ya tiempo
Verde vuelo
Celeste rastreo
Ardemos arrojados en nuestro tiempo finito
Temporáneo lagarto
Breve susurro de alas
Se confunde la cola en la espiral
Se confunde el cielo en el ciclo
Arde la vida en su brevedad
Somos estela dispersa en las olas
Somos temporáneo segundo,
Consumido en el camino de la vida
La existencia,
breve pasión que nos abraza
Breve búsqueda que besamos
Que buscamos,
La vida y su secreto
Su paradoja
Su espíritu inaferrable y material
El ser lo que somos:
Breve intenso respiro
Entre la existencia y el recuerdo…
l a m e m o r i a
Olvidar
El olvido es la paz de la tormenta
Es la paz del pozo que te traga hasta su centro
Tráiganme el cuchillo inmaculado
Olvidar
Dejar atrás el recuerdo anudado a su cabello
Esconder un árbol en la espesura impenetrable de la selva
Tráiganme la pura hoja de acero
Vamos a amputar estos pasos
A escindir ese ahora que se evapora de mi piel
Buscamos el olvido
El deshacerse del lazo que ata la memoria
La paz de la blancura,
de un cándido vivir sin tiempo
…L a d i f u m i n a c i ó n d e l a e x i s t e n c i a
domingo, 31 de octubre de 2010
Sobre lunas, adolescentes y vendedores...
Tengo una luna hecha polvo
Tengo una luna hecha polvo
Escondida en mis pupilas
Un haz de luz escarlata
emboscado
En el espacio entre mi riñón y mi hígado
Una flecha de acero enterrada
En el campo de huesos de mi carne
Va quedando sólo una poza de bilis, una mancha de sangre en medio a la nada, intento recordar pero no puedo
donde quedó la brisa fresca el tacto suave las yemas de los dedos la silueta
el claro de luna donde iban
una tras otra
todas mis sombras a morir
Una Noche a la Intemperie
Me miran tres árboles grandes
Y un columpio vacío
En medio del silencio de la plaza
Me miran
Como ramas secas de otoño
Los juegos vacíos de los niños
Tres árboles grandes
Cinco bancas verdes
Una casi infinita cordillera
Una sola luna blanca
Y un adolescente ebrio sobre la hierba
durmiendo la noche fresca del verano
Llorando en sueños
El sabor amargo del primer amor
Me miran
Tres perros vagos desde la esquina
Y un centenar de estrellas
Justo antes del alba
Me miro profundo y adentro pensando
En quizás si algún día
En quizás si algún día esta noche a la intemperie
En quizás si algún día el rostro de la niña que no me ama
Serán sólo un recuerdo brumoso y lejano
Y no el dolor vivo de estos días
Que se diluye solamente en la borrachera
Sólo en las calles tras calles de la noche de Santiago
Una noche que se desvanece
Tres árboles grandes un columpio vacío
y un adolescente que camina
Lejos en la avenida se escuchan los primeros coches
en tan siquiera un par de horas
comenzarán los primeros autobuses a pasar
Vendedores de Dinero
Vienen los vendedores de dinero
Con dinero
A buen precio de mercado
Billetes de todos los colores
De todos los valores
De la mejor ¡se lo juro! calidad
Vienen los vendedores de dinero
A darnos una mano en la hora de la necesidad
Deposíteme aquí en mi bolsillo
En el fondo caníbal de mi estómago
Un trozo de su dedo pulgar
Una tajada exquisita de riñón
Yo le dejo en cambio
Esta caja de dinero fresco
Hay de todos los colores
Inigualables ¡se lo juro! que no hallará en el mundo nada igual
Vienen los vendedores de dinero
Hurgueteando los rincones
Olisqueando nuestros sueños
Manoseando nuestras hambres
Vienen los vendedores de dinero
Sonrisas compradas a lo largo de la ciudad
Campra-ventas letras pagarés
Recubriendo nuestros poros
La cara o el sello de nuestra piel
Vienen los vendedores de dinero
Con un trozo de hígado
Colgando en sus colmillos
Tengo una luna hecha polvo
Escondida en mis pupilas
Un haz de luz escarlata
emboscado
En el espacio entre mi riñón y mi hígado
Una flecha de acero enterrada
En el campo de huesos de mi carne
Va quedando sólo una poza de bilis, una mancha de sangre en medio a la nada, intento recordar pero no puedo
donde quedó la brisa fresca el tacto suave las yemas de los dedos la silueta
el claro de luna donde iban
una tras otra
todas mis sombras a morir
Una Noche a la Intemperie
Me miran tres árboles grandes
Y un columpio vacío
En medio del silencio de la plaza
Me miran
Como ramas secas de otoño
Los juegos vacíos de los niños
Tres árboles grandes
Cinco bancas verdes
Una casi infinita cordillera
Una sola luna blanca
Y un adolescente ebrio sobre la hierba
durmiendo la noche fresca del verano
Llorando en sueños
El sabor amargo del primer amor
Me miran
Tres perros vagos desde la esquina
Y un centenar de estrellas
Justo antes del alba
Me miro profundo y adentro pensando
En quizás si algún día
En quizás si algún día esta noche a la intemperie
En quizás si algún día el rostro de la niña que no me ama
Serán sólo un recuerdo brumoso y lejano
Y no el dolor vivo de estos días
Que se diluye solamente en la borrachera
Sólo en las calles tras calles de la noche de Santiago
Una noche que se desvanece
Tres árboles grandes un columpio vacío
y un adolescente que camina
Lejos en la avenida se escuchan los primeros coches
en tan siquiera un par de horas
comenzarán los primeros autobuses a pasar
Vendedores de Dinero
Vienen los vendedores de dinero
Con dinero
A buen precio de mercado
Billetes de todos los colores
De todos los valores
De la mejor ¡se lo juro! calidad
Vienen los vendedores de dinero
A darnos una mano en la hora de la necesidad
Deposíteme aquí en mi bolsillo
En el fondo caníbal de mi estómago
Un trozo de su dedo pulgar
Una tajada exquisita de riñón
Yo le dejo en cambio
Esta caja de dinero fresco
Hay de todos los colores
Inigualables ¡se lo juro! que no hallará en el mundo nada igual
Vienen los vendedores de dinero
Hurgueteando los rincones
Olisqueando nuestros sueños
Manoseando nuestras hambres
Vienen los vendedores de dinero
Sonrisas compradas a lo largo de la ciudad
Campra-ventas letras pagarés
Recubriendo nuestros poros
La cara o el sello de nuestra piel
Vienen los vendedores de dinero
Con un trozo de hígado
Colgando en sus colmillos
sábado, 16 de octubre de 2010
sobre la lluvia, la memoria y la ciudad...
Hola a todos!! no me di ni cuenta y ha pasado ya casi un mes desde mi último post! Desde que La Casa del Simio viera la luz (hace un poco más de un año yo creo)no había pasado nunca tanto tiempo sin publicar (creo que el máximo fueron tres semanas cuando fui a Chile), pero exámnenes y problemas varios me mantuvieron con la cabeza en otras cosas.
Para hacerme perdonar (si es que alguien le hicieron falta mis publicaciones en este período) les dejo con tres poemas largos, nuevos y que al menos a mi me dejaron bastante conforme. Se habla sobre la memoria, el recuerdo, la lluvia y sobre la identidad... Espeor les gusten y ójala puedan compartir sus impresiones conmigo.
Saludos a todos.
llueven azucenasnostalgia
azul lluvia de azucenas
ven tú melancolía
sentir como arena en la distancia
el sonido de tu voz
sentir como rumor en el vientre
el oleaje de la caricia
melancolía
naufragar
mar azulado de la nostalgia
ven tú verde mío
recuerdo mío
ven tú su rostro
a llenar de aromas
la luz clara de mi amor
el tacto verde de su cuerpo
llueven azucenas
nostalgia
melancolía
LoboEl peso silencioso del vacío
Es peor que el pelaje de lobo de mi sombra
Aúllo en la última hora
El tiempo inquietante silencio
Es peor que la grieta oscura de la eternidad
Aúllo en la hora del último de los gritos
Se va mi aullido llevado lejos en el eco del abismo
Se descascara mi pelaje se marchita mi piel en el barro
La inmóvil quietud de la ciénaga
Es peor que la fría caricia del infinito
Voy sólo en esta cacería
Voy solo a la búsqueda de mi víctima
El silencio me persigue
Depredador contra depredador
Se clavan las lunas en mi carne
Son los colmillos de la memoria
Desgarrando el velo de lo eterno
Aúllo es la hora de la violencia
Voy solo en mi cacería
A la búsqueda del reflejo de mi sombra
Voy dejando mi piel de lobo en el camino
El paso silencioso del tiempo el peso abrumador del vacío
Son peor que el secreto oscuro de lo eterno
Voy solo en mi cacería
Voy solo huyendo del animal
Cazador y presa
en la jungla sin ley de la memoria
Identidad
Van a urbe traviesa
Las esquirlas de nuestro destrozado espejo de sangre
Viaja una ceja tuya en ese fragmento lanzado al vacio
Va un ojo tuyo, en ese reflejo rojizo viajando
Se dispersa en fragmentos
El contorno de la memoria
Se diluye astillada en la ciudad
La unidad de lo que fuimos
En nuestras calles y escaleras
En nuestras panderetas y muros
Van incrustándose estos cristales de sangre
Y así vagando caminamos a lo largo de este viaje sin meta
Encontrando a momentos la mirada
El reflejo oceánico de lo que somos
Los timbres
Para hacerme perdonar (si es que alguien le hicieron falta mis publicaciones en este período) les dejo con tres poemas largos, nuevos y que al menos a mi me dejaron bastante conforme. Se habla sobre la memoria, el recuerdo, la lluvia y sobre la identidad... Espeor les gusten y ójala puedan compartir sus impresiones conmigo.
Saludos a todos.
llueven azucenasnostalgia
azul lluvia de azucenas
ven tú melancolía
sentir como arena en la distancia
el sonido de tu voz
sentir como rumor en el vientre
el oleaje de la caricia
melancolía
naufragar
mar azulado de la nostalgia
ven tú verde mío
recuerdo mío
ven tú su rostro
a llenar de aromas
la luz clara de mi amor
el tacto verde de su cuerpo
llueven azucenas
nostalgia
melancolía
océano azul
la distancia
LoboEl peso silencioso del vacío
Es peor que el pelaje de lobo de mi sombra
Aúllo en la última hora
El tiempo inquietante silencio
Es peor que la grieta oscura de la eternidad
Aúllo en la hora del último de los gritos
Se va mi aullido llevado lejos en el eco del abismo
Se descascara mi pelaje se marchita mi piel en el barro
La inmóvil quietud de la ciénaga
Es peor que la fría caricia del infinito
Voy sólo en esta cacería
Voy solo a la búsqueda de mi víctima
El silencio me persigue
Depredador contra depredador
Se clavan las lunas en mi carne
Son los colmillos de la memoria
Desgarrando el velo de lo eterno
Aúllo es la hora de la violencia
Voy solo en mi cacería
A la búsqueda del reflejo de mi sombra
Voy dejando mi piel de lobo en el camino
El paso silencioso del tiempo el peso abrumador del vacío
Son peor que el secreto oscuro de lo eterno
Voy solo en mi cacería
Voy solo huyendo del animal
Cazador y presa
en la jungla sin ley de la memoria
Identidad
Van a urbe traviesa
Las esquirlas de nuestro destrozado espejo de sangre
Viaja una ceja tuya en ese fragmento lanzado al vacio
Va un ojo tuyo, en ese reflejo rojizo viajando
Se dispersa en fragmentos
El contorno de la memoria
Se diluye astillada en la ciudad
La unidad de lo que fuimos
En nuestras calles y escaleras
En nuestras panderetas y muros
Van incrustándose estos cristales de sangre
Y así vagando caminamos a lo largo de este viaje sin meta
Encontrando a momentos la mirada
El reflejo oceánico de lo que somos
Nuestro marino espejo de sangre
Viaja astillado por la ciudad
Devolviéndonos solo el distorsionado reflejo
El colorido caleidoscopio
Nuestro laberinto de espejos
Los cuernos del minotauro
Viaja astillado por la ciudad
Devolviéndonos solo el distorsionado reflejo
El colorido caleidoscopio
Nuestro laberinto de espejos
Los cuernos del minotauro
Los timbres
Las quejas
Los turnos
Las cuentas
sábado, 18 de septiembre de 2010
El sueño, El nudo eterno de mi carne
El Sueño
Soñé las hojas del recuerdo
Verdes arrastrándose consigo los revoloteos los rostros
el viento
Soñé al árbol de las raíces aéreas trazando su dibujo informe
etéreo surco de viento
Soñé el claror verde de la mañana abocada a su tarea su transitar
a su tenue respiro de brisa
Soñé al mundo respirando profundo a través de mi mano
Soñé
adormecerlo tranquilo con el sueño de la caricia
la aérea raíz del cielo la verde hoja de los rostros
su leve o clamoroso soplido en el viento
la vida
oníricos surcos de viento en el aire
El Nudo Eterno de mi Carne
Clavado
Con los pies fijos en la nada
Sentado
Veo nubes
Las nubes dentro mis entrañas
Como parapléjico
C o n t e m p l o e l n u d o e t e r n o d e m i c a r n e
El rostro interno
El reflejo en mis riñones
La mirada atónita de mi propia incomprensión
La pulsión atávica
Las fuerzas centrífugas que jalan los extremos
Las puntas pestilentes mi intestino
La fuerza magnética
las cimas
La seducción del misterio
La profundidad
Impávido
Desde siempre
siento las ratas en mi estómago
Llegan con las nubes
Vienen a roerme mis entrañas
Y yo como parapléjico
Pongo mi mudo grito en el cielo
Con silenciosa vehemencia
Protesto
Protesto contra este par de pulmones que se deshacen
Contra este páncreas segregando una bilis enfermante
Contra las dudas la fuerza de voluntad que se desmorona
El nudo eterno de mi carne, las dudas, la indolencia
Soñé las hojas del recuerdo
Verdes arrastrándose consigo los revoloteos los rostros
el viento
Soñé al árbol de las raíces aéreas trazando su dibujo informe
etéreo surco de viento
Soñé el claror verde de la mañana abocada a su tarea su transitar
a su tenue respiro de brisa
Soñé al mundo respirando profundo a través de mi mano
Soñé
adormecerlo tranquilo con el sueño de la caricia
la aérea raíz del cielo la verde hoja de los rostros
su leve o clamoroso soplido en el viento
la vida
oníricos surcos de viento en el aire
El Nudo Eterno de mi Carne
Clavado
Con los pies fijos en la nada
Sentado
Veo nubes
Las nubes dentro mis entrañas
Como parapléjico
C o n t e m p l o e l n u d o e t e r n o d e m i c a r n e
El rostro interno
El reflejo en mis riñones
La mirada atónita de mi propia incomprensión
La pulsión atávica
Las fuerzas centrífugas que jalan los extremos
Las puntas pestilentes mi intestino
La fuerza magnética
las cimas
La seducción del misterio
La profundidad
Impávido
Desde siempre
siento las ratas en mi estómago
Llegan con las nubes
Vienen a roerme mis entrañas
Y yo como parapléjico
Pongo mi mudo grito en el cielo
Con silenciosa vehemencia
Protesto
Protesto contra este par de pulmones que se deshacen
Contra este páncreas segregando una bilis enfermante
Contra las dudas la fuerza de voluntad que se desmorona
El nudo eterno de mi carne, las dudas, la indolencia
sábado, 11 de septiembre de 2010
11 de Septiembre, Santiago de Chile
Introducción un poco larga, al final hay un poema...
Hace 37 años los aviones de la fuerza aérea chilena bombardeaban el palacio presidencial de la Moneda, poniendo fin al gobierno democraticamente elegido de Salvadar Allende y dando así inicio al período más oscuro de la historia chilena contempóranea.
Recordar no sólo porque el olvido es imposible, sino que también somos nuestra memoria, sin historia el presente se vuelve eterno cerrándonos la posibilidad del futuro, porque sin memoria el presente se vuelve un laberinto incomprensible, porque un árbol sin raíces se secará inevitablemente.
Pero no sólo por eso, sino porque las consecuencias de la destrucción del Estado de Derecho siguen sucediendo: no sólo el Neoliberalismo (con sus secuelas de agudización de la diferencia de clases, de precarización del trabajo, de endeudamiento masivo del “consumidor”) implementado por primera vez en el mundo por la dictadura de Pinochet, se impone ahora, fácticamente, como único modelo económico posible, sino porque las leyes anti-terroristas, que niegan el debido proceso, que permiten figuras como “testigos ocultos” y que divide la justicia en civil y militar, criminalizando a final de cuentas la protesta social (es terrorista en Chile, gracias a esta ley, quien lanza una piedra) se sigue aplicando, y si el enemigo interno fue antes el comunismo, en Chile lo es hoy la nación Mapuche, quienes viven hoy, bajo un régimen de militarización de sus comunidades y de feroz represión. En la Araucanía la dictadura no ha terminado, y hoy como ayer a los luchadores sociales no les queda más que su cuerpo para resistir. Los presos políticos mapuche, adultos y niños, suman ya más de 60 días en huelga de hambre, comprometiendo seriamente la propia supervivencia.
Hoy quisiera compartir un poema que recuerda una infancia en un país politizado. El Año Decisivo es el año en que se efectuó el atentado a Pinochet por parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Era el año decisivo, porque la muerte del dictador, sumada a una internación masiva de armas, habría llevado a una sublevación popular de masas. Sin embargo, el atentado falló, las armas fueron encontradas y la sublevación nunca llegó a suceder. Hubo de esperar el plebiscito del 88’y el triunfo del NO para abrir las puertas a la transición pactada con el régimen hacia esta democracia coja que nos llevamos aún a cuestas.
El Año Decisivo
Vuelvo la vista atrás
hasta la explosión colorida de esos años
son las calles de tierra los ciruelos-en-flor
soy yo
yo sentado en la cuneta con mis amigos
reímos
con las rodillas peladas
con nuestra pelota-de-cascos-gastados-con-el-blaid-al-aire
Soy yo con mis amigos
Y los vendedores de escobas
los niños pobres con su carretones
es el viejo del saco
y los cabritos y sus bolsas de neoprén
Es la risa infinita de mi infancia
Los colores alegres de los juegos sobre el fondo trágico de la historia
No hay que hablar hijo,
es peligroso.
Soy yo corriendo
Con el uniforme cochino
La pelota bajo el brazo
El cuello apiñeñao’…
Baja la pichanga alegre de nuestra infancia
Soy yo corriendo
Tengo cinco años
Oigo el clang clang de los palitos contra el metal:
“¡¡mamá, viene el camión del gas!!”
Tomo leche en una tarde oscura de invierno,
con mi familia, y el diario de cooperativa está llamando,
no hay que hablar hijo,
de tu abuelo que vive en la URSS
de que naciste en el exilio,
y Victor Jara mira mi vaso medio vacío desde un cuadro colgado en la pared…
Tomo once durante el año decisivo,
Rio frente al televisor
Soy solo un niño
Hace 37 años los aviones de la fuerza aérea chilena bombardeaban el palacio presidencial de la Moneda, poniendo fin al gobierno democraticamente elegido de Salvadar Allende y dando así inicio al período más oscuro de la historia chilena contempóranea.
Recordar no sólo porque el olvido es imposible, sino que también somos nuestra memoria, sin historia el presente se vuelve eterno cerrándonos la posibilidad del futuro, porque sin memoria el presente se vuelve un laberinto incomprensible, porque un árbol sin raíces se secará inevitablemente.
Pero no sólo por eso, sino porque las consecuencias de la destrucción del Estado de Derecho siguen sucediendo: no sólo el Neoliberalismo (con sus secuelas de agudización de la diferencia de clases, de precarización del trabajo, de endeudamiento masivo del “consumidor”) implementado por primera vez en el mundo por la dictadura de Pinochet, se impone ahora, fácticamente, como único modelo económico posible, sino porque las leyes anti-terroristas, que niegan el debido proceso, que permiten figuras como “testigos ocultos” y que divide la justicia en civil y militar, criminalizando a final de cuentas la protesta social (es terrorista en Chile, gracias a esta ley, quien lanza una piedra) se sigue aplicando, y si el enemigo interno fue antes el comunismo, en Chile lo es hoy la nación Mapuche, quienes viven hoy, bajo un régimen de militarización de sus comunidades y de feroz represión. En la Araucanía la dictadura no ha terminado, y hoy como ayer a los luchadores sociales no les queda más que su cuerpo para resistir. Los presos políticos mapuche, adultos y niños, suman ya más de 60 días en huelga de hambre, comprometiendo seriamente la propia supervivencia.
Hoy quisiera compartir un poema que recuerda una infancia en un país politizado. El Año Decisivo es el año en que se efectuó el atentado a Pinochet por parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Era el año decisivo, porque la muerte del dictador, sumada a una internación masiva de armas, habría llevado a una sublevación popular de masas. Sin embargo, el atentado falló, las armas fueron encontradas y la sublevación nunca llegó a suceder. Hubo de esperar el plebiscito del 88’y el triunfo del NO para abrir las puertas a la transición pactada con el régimen hacia esta democracia coja que nos llevamos aún a cuestas.
El Año Decisivo
Vuelvo la vista atrás
hasta la explosión colorida de esos años
son las calles de tierra los ciruelos-en-flor
soy yo
yo sentado en la cuneta con mis amigos
reímos
con las rodillas peladas
con nuestra pelota-de-cascos-gastados-con-el-blaid-al-aire
Soy yo con mis amigos
Y los vendedores de escobas
los niños pobres con su carretones
es el viejo del saco
y los cabritos y sus bolsas de neoprén
Es la risa infinita de mi infancia
Los colores alegres de los juegos sobre el fondo trágico de la historia
No hay que hablar hijo,
es peligroso.
Soy yo corriendo
Con el uniforme cochino
La pelota bajo el brazo
El cuello apiñeñao’…
Es el año decisivo
Baja la pichanga alegre de nuestra infancia
Corre el río de sangre de una generación degollada
Soy yo corriendo
Tengo cinco años
Oigo el clang clang de los palitos contra el metal:
“¡¡mamá, viene el camión del gas!!”
Es el año decisivo
Me pierdo un gol solo frente al arco
Y rebota el rocket sobre el techo del auto del tirano
Es el año decisivo
Me pierdo un gol solo frente al arco
Y rebota el rocket sobre el techo del auto del tirano
Es el año decisivo
Tomo leche en una tarde oscura de invierno,
con mi familia, y el diario de cooperativa está llamando,
no hay que hablar hijo,
de tu abuelo que vive en la URSS
de que naciste en el exilio,
y Victor Jara mira mi vaso medio vacío desde un cuadro colgado en la pared…
Tomo once durante el año decisivo,
Ruedan por la quebrada los escoltas del tirano
la noche se llena con los aullidos de sus hienas hambrientas
Tomo once durante el año decisivo,
Afuera,
La noche sigue cayendo sobre los torturados.
la noche se llena con los aullidos de sus hienas hambrientas
Tomo once durante el año decisivo,
Afuera,
La noche sigue cayendo sobre los torturados.
Rio frente al televisor
Soy solo un niño
Pero voto por el no,
Tengo ya siete años
La larga pesadilla ha terminado
Corro riendo por la calle entre gente que se abraza
Es el embriagador abrazo de la victoria
Tengo ya siete años
La larga pesadilla ha terminado
Corro riendo por la calle entre gente que se abraza
Es el embriagador abrazo de la victoria
Ahora viene la alegría…
dicen
dicen
jueves, 2 de septiembre de 2010
Las Pupilas del Asfalto
Hola a todos. Aquí les dejo con uno de mis poemas favoritos, bastante nuevo por lo demas, lo habré escrito hace un par de semanas solamente...
Un par de aclaraciones "linguístico-culturales":
- Limarí: Pisco (o sea destilado de uva de entre 33 y 50 grados aprox.) de muy mala calidad, tipico de estudiantes.
- Tomar Once: Refrigerio intermedio entre el almuerzo y la cena, por lo general a las seis.
-Palta: Aguacate, avocado.
Las Pupilas del Asfalto
¿Cuantos centenares de botellas?
¿Mil, cien mil?
¿Cuántas esquinas inundadas de etílico griterío?
Conoció muy bien el cielo nocturno de Santiago nuestro deambular
Nuestro caminar pendejo de botella de Limarí en la mano, de voces acuosas tejiendo a gritos el canto que sanaría nuestras yagas supurantes de mundo
Permanecen aún nuestras sombras
Refugiadas en el reflejo oscuro de la cuneta
Se escabullen nuestras voces de antaño,
Por la grieta de una esquina rota
Nuestra cerveza mañanera
Nuestro conato de vómito
Todos nuestros rostros olvidados
Todos aquellos amores muertos al nacer…
Respiran todos la letanía de su historia
Respiran todos, a través de los poros de cemento de la ciudad
Nuestras siluetas recortadas contra la luz trémula de la botillería
Nuestra carrera desbocada Sin estribos A cuestas del desenfreno
No hay descanso para los desterrados de la mesa
Para los que olvidamos el desayuno y la once
Incluso el sabor de la palta
Me recuerdo buscando nuestro reflejo en la vereda
Meando y tomando a la vez
Enterrado entre los arbustos al amanecer
Nosotros
Viviendo el tiempo sin tiempo de la noche
No hay pasado presente ni futuro
Para quienes olvidamos el silencio en las pupilas
Las pupilas del asfalto
La oscuridad
Un par de aclaraciones "linguístico-culturales":
- Limarí: Pisco (o sea destilado de uva de entre 33 y 50 grados aprox.) de muy mala calidad, tipico de estudiantes.
- Tomar Once: Refrigerio intermedio entre el almuerzo y la cena, por lo general a las seis.
-Palta: Aguacate, avocado.
Las Pupilas del Asfalto
¿Cuantos centenares de botellas?
¿Mil, cien mil?
¿Cuántas esquinas inundadas de etílico griterío?
Conoció muy bien el cielo nocturno de Santiago nuestro deambular
Nuestro caminar pendejo de botella de Limarí en la mano, de voces acuosas tejiendo a gritos el canto que sanaría nuestras yagas supurantes de mundo
Permanecen aún nuestras sombras
Refugiadas en el reflejo oscuro de la cuneta
Se escabullen nuestras voces de antaño,
Por la grieta de una esquina rota
Nuestra cerveza mañanera
Nuestro conato de vómito
Todos nuestros rostros olvidados
Todos aquellos amores muertos al nacer…
Respiran todos la letanía de su historia
Respiran todos, a través de los poros de cemento de la ciudad
Nuestras siluetas recortadas contra la luz trémula de la botillería
Nuestra carrera desbocada Sin estribos A cuestas del desenfreno
No hay descanso para los desterrados de la mesa
Para los que olvidamos el desayuno y la once
Incluso el sabor de la palta
Me recuerdo buscando nuestro reflejo en la vereda
Meando y tomando a la vez
Enterrado entre los arbustos al amanecer
Nosotros
Viviendo el tiempo sin tiempo de la noche
No hay pasado presente ni futuro
Para quienes olvidamos el silencio en las pupilas
Las pupilas del asfalto
La oscuridad
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