Frontera
Un millar de perros callejeros
Aullando al borde del precipicio
La intangible frontera que separa
El perfil de cemento de la ciudad,
de la cósmica dimensión de la tarde
Y yo en medio
Con una botella de vino en la mano
Intentando golpear las puertas del destino
Y yo en medio
De una tarde llena de dagas,
viendo morir al tiempo
Un millar de timbres de oficina
Golpeando, uno tras otro
Inexplicables documentos sobre olvidados escritorios
La intangible frontera que separa
El rostro de acero del presente,
de la dimensión sin tiempo de la tarde
Y yo en medio
Que me precipito entre aullidos
Por el precipicio sin fondo del delirio
Y yo en medio
De un tiempo untado largamente,
en la superficie árida de la tarde
Un millar de frenéticos pasos
Perdiéndose en el abismo sin fondo de las veredas
Y yo en medio
A la sutil línea de fuego
Infinita y circular
La breve frontera que separa
La infinita dimensión del desquicio,
de los pasillos sin sentido de la burocracia
Un millar de versos
De palabras enlazadas al cielo
De aullidos
De estrellas encerradas en botellas
De golpes de vidrio en los inmateriales portales del tiempo
La imposible frontera que separa,
mi mirar absorto en el silencio,
del precipitar oscuro de la ciudad en mis venas
Y yo en medio
A la infinita línea de fuego
Viendo morir al viento
Metales y Piedras
Yo estoy hecho de porcelana
Materia sana y firme
Mis antepasados descienden del vidrio
Eran resistentes e infinitos
Pero el tiempo doblegó sus voluntades
Mis hijos serán de plástico
Materia impura y corrupta
No conocerán la belleza
Ni la justicia
Ni la piedad
Sin embargo vivimos,
y soñamos una distinta nueva era
Nosotros poseíamos almas nobles
Un espíritu dulce incluso gentil
Nos vanagloriábamos
De nuestras superficies
Tersas y suaves
Resplandecientes
De nuestra tradición
Estoy hecho de un pasado hinchado
De recuerdos agigantados que ensombrecen nuestro presente
Estoy hecho de una altanería clueca y frágil
Hubiéramos querido el jade el ónix el cobre rojo y fiero
Anhelamos incluso el acero potente joven e indestructible
Buscamos un millón de piedras y de fraguas
al calor y al martillo que forjaban los metales
Hubiéramos querido el adamantio o la amatista
La plata verdadera o el ámbar
Pero no habrá ya piedad
Ya tenemos en las venas el veneno
Estamos ya perdidos
Condenados
No habrá ni perdón ni salvación
sólo plástico
sólo bolsas de basura restarán como nuestro rastro
plástico envolviendo a nuestros hijos y al mundo
una estela plástica, será la herencia de nuestro linaje
domingo, 3 de julio de 2011
jueves, 9 de junio de 2011
El río, 2da parte
Corre también dentro nuestro
El correr continuo de los días
Corremos con la corriente
Pero corre también el río por nuestros interiores
Somos pez y lecho
vida arrastrada
o cauce incapaz de contener la fuerza ancestral de su torrente
Y nos recorre
horadándonos
recorriendo las cámaras vacías de nuestro pecho
Visita nuestras galerías infinitas
las cavernas eternas, nuestros huesos
Y así como se sale con fuerza salvaje,
el río de su cauce
Se desborda también el torrente en nuestros interiores
Y nada podemos hacer
Y somos helecho arrastrado en la corriente
Cauce desbordado
Superado por la fuerza incontenible de las aguas puestas en movimiento
Y somos caudal de bilis
Veloz por nuestras arterias,
el río pasa
Por nuestras venas o riñones
Inundándolo todo
Eterna convulsión de nuestro cuerpo
Jugos gástricos desatados
Inermes pasamos por las aguas
Doblegados por la fuerza ancestral de la corriente
Toma el eterno flujo el control
Y somos manojo de carnes y huesos
Carcasa arrastrada
Carcasa que contiene el principio de su prisión
Vamos desde siempre en aguas envueltos
Y va desde siempre el flujo del río incontenible
Marcando el ritmo de los días
Bañando
Azotando a ratos
La superficie de nuestra carne
El contorno indefinible
Nuestras entrañas
-----------
Busqué ya en todas las esquinas de la ciudad
En todos los recodos de mi río
He dejado a ratos incluso mi vida
Arrastrada en el asfalto
He arriesgado incluso la asfixia
Descendiendo al lecho profundo de este cauce
Todo para intentar entender
El trajín infernal de la urbe moderna
Los giros abruptos de la corriente en su viaje hacia su mar
Y sobre todo,
el ardiente río de arena de mis venas, el caudaloso torrente de mi paso en las veredas
Y es fácil perderse intentando entender
Los imposibles caprichos del afecto
O los ritmos cambiantes de las relaciones
Trato de entender y no puedo
El moho secándose en las mejillas
Y el colarse turbio del hollín en nuestros ojos
Y sobre todo, estas repentinas y violentas tormentas de mar
Que agitan los abismos arrancando, líquenes y algas de raíz
Trato de entender pero no puedo
Busco y busco, pero no encuentro
El origen de todo este diluirse de imágenes en las aguas
El sentido de esta tormenta eterna,
Siempre fija a mi ventana
Agitando
Con fuerza sus postigos en el viento
El correr continuo de los días
Corremos con la corriente
Pero corre también el río por nuestros interiores
Somos pez y lecho
vida arrastrada
o cauce incapaz de contener la fuerza ancestral de su torrente
Y nos recorre
horadándonos
recorriendo las cámaras vacías de nuestro pecho
Visita nuestras galerías infinitas
las cavernas eternas, nuestros huesos
Y así como se sale con fuerza salvaje,
el río de su cauce
Se desborda también el torrente en nuestros interiores
Y nada podemos hacer
Y somos helecho arrastrado en la corriente
Cauce desbordado
Superado por la fuerza incontenible de las aguas puestas en movimiento
Y somos caudal de bilis
Veloz por nuestras arterias,
el río pasa
Por nuestras venas o riñones
Inundándolo todo
Eterna convulsión de nuestro cuerpo
Jugos gástricos desatados
Inermes pasamos por las aguas
Doblegados por la fuerza ancestral de la corriente
Toma el eterno flujo el control
Y somos manojo de carnes y huesos
Carcasa arrastrada
Carcasa que contiene el principio de su prisión
Vamos desde siempre en aguas envueltos
Y va desde siempre el flujo del río incontenible
Marcando el ritmo de los días
Bañando
Azotando a ratos
La superficie de nuestra carne
El contorno indefinible
Nuestras entrañas
-----------
Busqué ya en todas las esquinas de la ciudad
En todos los recodos de mi río
He dejado a ratos incluso mi vida
Arrastrada en el asfalto
He arriesgado incluso la asfixia
Descendiendo al lecho profundo de este cauce
Todo para intentar entender
El trajín infernal de la urbe moderna
Los giros abruptos de la corriente en su viaje hacia su mar
Y sobre todo,
el ardiente río de arena de mis venas, el caudaloso torrente de mi paso en las veredas
Y es fácil perderse intentando entender
Los imposibles caprichos del afecto
O los ritmos cambiantes de las relaciones
Trato de entender y no puedo
El moho secándose en las mejillas
Y el colarse turbio del hollín en nuestros ojos
Y sobre todo, estas repentinas y violentas tormentas de mar
Que agitan los abismos arrancando, líquenes y algas de raíz
Trato de entender pero no puedo
Busco y busco, pero no encuentro
El origen de todo este diluirse de imágenes en las aguas
El sentido de esta tormenta eterna,
Siempre fija a mi ventana
Agitando
Con fuerza sus postigos en el viento
miércoles, 25 de mayo de 2011
Dejar al aire germinar
Dejar al aire germinar
Dejemos germinar el aire
Dejemos florecer sus espirales de brisa
Dejémoslo desplegarse en el infinito cielo de los ojos,
ese paraíso celeste donde reposaremos,
del insoportable clamor de la maquinaria
del río de acero fundido a través de las aceras de la ciudad
Y de nuestros pasos, enfurecidos a veces, titubeantes a veces,
y perdidos, vagabundos, casi siempre
Dejémonos entonces mecer por la corriente oscura
Seamos peces en el fluir incierto de los días
Seamos paso, zancada amplia en el líquido caminar de los días
No miremos, no pensemos, no preguntemos,
nademos, fluyamos, vivamos, en la parte más marina que encontremos en nuestro viaje
Quitemos la correa del cuello de la corriente
desencadenemos mareas de historia,
a través de los dédalos infinitos del mundo
somos, seamos
paso de río en el cemento,
torbellino de cuerpos llenos de velocidad
y subir, volar, con las alas del olvido,
dejar atrás las ruinas cenicientas de la ciudad
y asalir el silencio
tomar por asalto las canteras del mármol
golpear con puños llenos de viento
los costados de este cauce que nos viaja
Y dejemos germinar al aire
Dejémonos arrastrar por la corriente
O trajinarnos impávidos a través del acero y el infinito gris de las multitudes en la ciudad
O elevémonos maravillados, por cielos de irresistible belleza
Porque somos o vuelo inmaterial
O pez llevado hacia su desembocadura
O paso acelerado, destinado ya a caer en su propio abismo urbano:
la velocidad, la compra y la venta de nuestros ojos hechos mercancías,
el millar de miserias cotidianas de la rutina en la ciudad
Dejemos al aire germinar
despojémonos de los húmedos pelajes de la sombra
arrojemos por los despeñaderos los ásperos tactos del grito
y abramos nuestros ojos, al salvaje color de otras pupilas
Tomemos por asalto el silencio
las regiones despiadadas de la incerteza
golpeemos con aire enfurecido las pétreas raíces del asfalto
y vivamos en el pétalo desplegado de nuestro sueño
ardiendo
a través del fuego inmaculado de estos días
a través de la tierra fértil de las caricias del amor
del mar cáustico de la memoria, el reino desolado de la melancolía
dejemos al aire germinar
tejamos con llamas violetas,
las alas de nuestro viaje alucinante
tejamos con semillas de nuestra fértil tierra
los surcos de arena de nuestra piel
Y dejemos las ruinas atrás
y dejemos el acero fundido
las colas, las bocinas,
las aceras y los cables,
olvidados en nuestro más remoto rincón
Y dejemos al aire germinar
al fuego florecer
a los peces en sus aguas nadar
a la tierra un día tras otro nacer
a las desembocaduras perfilarse en su horizonte
a los pasos caminar
y a los hombres y las mujeres que pueblan este mundo
tranquilos
a través del millón de caminos y de ríos de la vida
viajar
Dejemos germinar el aire
Dejemos florecer sus espirales de brisa
Dejémoslo desplegarse en el infinito cielo de los ojos,
ese paraíso celeste donde reposaremos,
del insoportable clamor de la maquinaria
del río de acero fundido a través de las aceras de la ciudad
Y de nuestros pasos, enfurecidos a veces, titubeantes a veces,
y perdidos, vagabundos, casi siempre
Dejémonos entonces mecer por la corriente oscura
Seamos peces en el fluir incierto de los días
Seamos paso, zancada amplia en el líquido caminar de los días
No miremos, no pensemos, no preguntemos,
nademos, fluyamos, vivamos, en la parte más marina que encontremos en nuestro viaje
Quitemos la correa del cuello de la corriente
desencadenemos mareas de historia,
a través de los dédalos infinitos del mundo
somos, seamos
paso de río en el cemento,
torbellino de cuerpos llenos de velocidad
y subir, volar, con las alas del olvido,
dejar atrás las ruinas cenicientas de la ciudad
y asalir el silencio
tomar por asalto las canteras del mármol
golpear con puños llenos de viento
los costados de este cauce que nos viaja
Y dejemos germinar al aire
Dejémonos arrastrar por la corriente
O trajinarnos impávidos a través del acero y el infinito gris de las multitudes en la ciudad
O elevémonos maravillados, por cielos de irresistible belleza
Porque somos o vuelo inmaterial
O pez llevado hacia su desembocadura
O paso acelerado, destinado ya a caer en su propio abismo urbano:
la velocidad, la compra y la venta de nuestros ojos hechos mercancías,
el millar de miserias cotidianas de la rutina en la ciudad
Dejemos al aire germinar
despojémonos de los húmedos pelajes de la sombra
arrojemos por los despeñaderos los ásperos tactos del grito
y abramos nuestros ojos, al salvaje color de otras pupilas
Tomemos por asalto el silencio
las regiones despiadadas de la incerteza
golpeemos con aire enfurecido las pétreas raíces del asfalto
y vivamos en el pétalo desplegado de nuestro sueño
ardiendo
a través del fuego inmaculado de estos días
a través de la tierra fértil de las caricias del amor
del mar cáustico de la memoria, el reino desolado de la melancolía
dejemos al aire germinar
tejamos con llamas violetas,
las alas de nuestro viaje alucinante
tejamos con semillas de nuestra fértil tierra
los surcos de arena de nuestra piel
Y dejemos las ruinas atrás
y dejemos el acero fundido
las colas, las bocinas,
las aceras y los cables,
olvidados en nuestro más remoto rincón
Y dejemos al aire germinar
al fuego florecer
a los peces en sus aguas nadar
a la tierra un día tras otro nacer
a las desembocaduras perfilarse en su horizonte
a los pasos caminar
y a los hombres y las mujeres que pueblan este mundo
tranquilos
a través del millón de caminos y de ríos de la vida
viajar
domingo, 15 de mayo de 2011
Poemas breves
Carta a Teillier
Soñé sauces
Solas salas de cine
Cuerpos hechos soles
Sueño solitario otras soledades
sueño un poema, los versos,
Las tristes tardes de otro
-------------------------
Intentan, estos días su huída.
Se fuga, indigna, incluso la tristeza
----------------
Otoño
fragilidad de mañana
alas desplegadas
mariposa de estío
fragancia que restas
en el ocaso de un sol
al inicio del otoño
---------------------
Marchitos colman
agonía presente
los recodos del cielo
estos suspiros
¿me lleva adónde su tormenta?
¿al acantilado acaso abrupta quebrada
ruptura repentina de la planicie
la monotonía?
¿o al pantano estéril del hastío
eterno presente
piel cifrada en el tiempo?
------------------
A través del aguacero del tiempo
Desde mi ritmo ancestral
Hasta la profundidad de este pozo
Viaja en la brisa la humedad
Y me alcanza
Incluso en el refugio onírico de mis mañanas
----------------
Voy a lo largo de mi sueño
Voy a lo largo de mi sueño
Soñándome lagarto que sueña al hombre que lo sueña
Soñándome
verde cocodrilo de mar
o incorpóreo caballo en la montaña
--------------
Cómo sueño
A ratos la arena
Por nuestros poros pasa
Y como espectro
o fuerza elemental
a ratos, nuestro sueño pasa
y somos entonces
vigilia espectral de arena
sueño desatado en la tormenta indescifrable de la vida
Soñé sauces
Solas salas de cine
Cuerpos hechos soles
Sueño solitario otras soledades
sueño un poema, los versos,
Las tristes tardes de otro
-------------------------
Intentan, estos días su huída.
Se fuga, indigna, incluso la tristeza
----------------
Otoño
fragilidad de mañana
alas desplegadas
mariposa de estío
fragancia que restas
en el ocaso de un sol
al inicio del otoño
---------------------
Marchitos colman
agonía presente
los recodos del cielo
estos suspiros
¿me lleva adónde su tormenta?
¿al acantilado acaso abrupta quebrada
ruptura repentina de la planicie
la monotonía?
¿o al pantano estéril del hastío
eterno presente
piel cifrada en el tiempo?
------------------
A través del aguacero del tiempo
Desde mi ritmo ancestral
Hasta la profundidad de este pozo
Viaja en la brisa la humedad
Y me alcanza
Incluso en el refugio onírico de mis mañanas
----------------
Voy a lo largo de mi sueño
Voy a lo largo de mi sueño
Soñándome lagarto que sueña al hombre que lo sueña
Soñándome
verde cocodrilo de mar
o incorpóreo caballo en la montaña
--------------
Cómo sueño
A ratos la arena
Por nuestros poros pasa
Y como espectro
o fuerza elemental
a ratos, nuestro sueño pasa
y somos entonces
vigilia espectral de arena
sueño desatado en la tormenta indescifrable de la vida
viernes, 22 de abril de 2011
Sitios eriazos y bailes
Sitio Eriazo
Una pandereta infinita cerca un sitio eriazo
Ahí, la ya amarillenta maleza sigue creciendo
Cubriendo la tierra reseca
Sobre la que oscura pende
La sombra de una copa de agua gigante
Y a los pies de las estatuas de un otro jardín
Un manto de hojas secas de otoño lo cubre todo
Ahí, no llega aún la brisa fresca de la primavera
Ni osa ahí pie humano,
hollar la inmaculada naturaleza del olvido
Ni se humillan tampoco
Ni el bronce ni el mármol
Al roce indigno de la maleza,
de las espigas amarillas de los terrenos baldíos de la ciudad
Y el viento
La etérea caricia de lo desconocido
El transparente transcurrir de las corrientes oscuras
Mece las espigas y se estrella contra el cemento infinito de las copas de agua
Mece las hojas marrones de esto otro jardín y se bate violento contra el bronce
Contra el mármol frío y blanco de un pasado
Que proyecta siempre su sombra inescrutable
Sobre la tierra baldía, los jardines perdidos
Y los marjales de brea que brotan
En cada una de las esquinas de la ciudad
Bailar
“La vida es un gran baile
Y el mundo es su salón…”
-Café Tacuba
Un rostro
Un rostro desconocido
Un desconocido rostro teñido de añil
Una cintura
Una desconocida cintura
Una desconocida y sucinta cintura de mujer
El sueño
El sueño de los años
El sueño de no ver pasar los años
Desconocidos pasos
Desconocidos pasos, resonando
Suscitando el desliz de todo tiempo, el baile
La cumbia desesperada termina siempre en un vals triste
Un rostro
Una cintura
Un sueño teñido de añil
El lento baile de los años
Los pasos deslizados en la pista
La pista, la vida
Un rostro
Una cintura
Y dos manos enlazadas queriendo suspender el tiempo,
abolir las agujas del reloj
Un paisaje
Un paisaje infinito a sus espaldas
Un paisaje hecho sueño
Un sueño hecho años
Los años nacidos de su danza,
y la falsa alegría de la cumbia
Vuelta en el tiempo una más sincera tristeza de vals,
de tecla de piano resonando en la inmensidad
Se parte con un rostro desconocido
Con una sucinta cintura
Un desbocado baile fuera del tiempo
Se parte siempre con pasos que suscitan el futuro
Con un futuro que desbarata todo presente
Un presente que ignora todo pasado
Se parte siempre con dos manos desconocidas
Se parte siempre de la alegría de la cumbia
Pero se llega siempre a la irremediable verdad de su tristeza
al disiparse del encanto
la irrupción de lo real
El inevitable girar, de las agujas del tiempo
domingo, 20 de marzo de 2011
Sobre la perfección y la tarde (con sus monstruos)
Tormenta: arena y monstruos en el laberinto
Cargada de océano
Pasa la tormenta de arena
A través de las panderetas grises
A través del centro del laberinto,
Y a su paso
Pasa la tormenta
Pasa la tormenta
con sus monstruos
Pasó impenetrable la arena
Pasaron indescifrables los seres
Nada cambia, en el mejor de los mundos posibles
Ya nada es como era antes
Ya ni la comida tiene el mismo sabor
Ni las estaciones llegan cuando tienen que llegar
Y es que vivimos ahora
en el mejor de los mundos posibles
Se me pliega la piel en torno a los ojos
Pequeños surcos de arena
Anunciándome mi cambio imperceptible
Ya nada es como era antes
Aquí no se oye la letanía dulce del mito
Aquí no llegan
ni el fragor ni el perfume del relámpago
los días, las eras, mis ojos, los pasos
vienen y se van
la naturaleza
viene también y se va, mostrándonos
poco a poco
la oculta verdad de los rostros
Nada igual a sí mismo permanece
No hay un mundo mejor que éste
El de los engranajes inamovibles de la infinitud
El de la estepa sin límites del horizonte
No nos siguieron hasta acá
Ni los monstruos del fondo marino
Ni los sangrantes fantasmas del más allá
Ya nada es como era antes
Anuncian el fin del laberinto
Los profetas del desierto
Vivimos en el mejor de los mundos posibles
Grito solo frente a las dunas
Viene la arena arrastrada en la tormenta
Me asfixia la lengua
Quiere ahogarme en mi garganta
Y es que ya nada es como era antes
Y me refugio en mi ojo ancestral
No estoy yo hecho para lo perfecto
Y es que vivimos en el mejor de los mundos
En el tiempo sin límites de la perfección
Pero yo me voy con mi huracán de vientos y murmullos
Más allá del desierto
mucho más allá de la maquinaria y de la brea
a saciar
mi propia sed de tormenta
Cargada de océano
Pasa la tormenta de arena
A través de las panderetas grises
A través del centro del laberinto,
Las villas vacías de la ciudad
Y a su paso
Se nos revelan sus monstruos,
seres feroces del mundo marino, que cargada de arena
seres feroces del mundo marino, que cargada de arena
la tormenta consigo trae
Pasa la tormenta
Se entrechocan las latas de los techos
Ulula el cortejo salvaje del abismo
Se agitan en el aire las grises planchas de zinc
Y se aulla la quietud
Se asfaltan los jardines
Se encripta el viento en el silencio
Ulula el cortejo salvaje del abismo
Se agitan en el aire las grises planchas de zinc
Y se aulla la quietud
Se asfaltan los jardines
Se encripta el viento en el silencio
Pasa la tormenta
Permanece en las latas el inquietante reflejo de los seres
Queda a su paso la arena, posada en los bordes de los muros
Atravesada por tormentas se consuma otra tarde en el fondo de su mar,
Queda a su paso la arena, posada en los bordes de los muros
Atravesada por tormentas se consuma otra tarde en el fondo de su mar,
con sus monstruos
Pasó impenetrable la arena
Pasaron indescifrables los seres
Pero resta,
a sus pasos,
a sus pasos,
inmutable
E L A B I S M O
Nada cambia, en el mejor de los mundos posibles
Ya nada es como era antes
Ya ni la comida tiene el mismo sabor
Ni las estaciones llegan cuando tienen que llegar
Y es que vivimos ahora
en el mejor de los mundos posibles
Se me pliega la piel en torno a los ojos
Pequeños surcos de arena
Anunciándome mi cambio imperceptible
Ya nada es como era antes
Aquí no se oye la letanía dulce del mito
Aquí no llegan
ni el fragor ni el perfume del relámpago
los días, las eras, mis ojos, los pasos
vienen y se van
la naturaleza
viene también y se va, mostrándonos
poco a poco
la oculta verdad de los rostros
Nada igual a sí mismo permanece
No hay un mundo mejor que éste
El de los engranajes inamovibles de la infinitud
El de la estepa sin límites del horizonte
No nos siguieron hasta acá
Ni los monstruos del fondo marino
Ni los sangrantes fantasmas del más allá
Ya nada es como era antes
Anuncian el fin del laberinto
Los profetas del desierto
Vivimos en el mejor de los mundos posibles
Grito solo frente a las dunas
Viene la arena arrastrada en la tormenta
Me asfixia la lengua
Quiere ahogarme en mi garganta
Y es que ya nada es como era antes
Y me refugio en mi ojo ancestral
No estoy yo hecho para lo perfecto
Y es que vivimos en el mejor de los mundos
En el tiempo sin límites de la perfección
Pero yo me voy con mi huracán de vientos y murmullos
Más allá del desierto
mucho más allá de la maquinaria y de la brea
a saciar
mi propia sed de tormenta
domingo, 6 de marzo de 2011
Tres poemas sobre "El río de la Vida"
Los días van tan rápidos en la corriente oscura... (G. Rojas.)
Les dejó con tres poemas recientes, que pasarán a formar parte de una nueva antología, centrada en la metáfora del río, como representación del fluir de los días, del tiempo y de la vida. Espero los disfruten.
Les comunico también, que algunos de mis poemas fueron publicados en la revista Cinosargo, si lo desean pueden pasar, leer y comentar, todo gratis en el siguiente link:
http://cinosargo.bligoo.com/content/view/1425442/Poemas-de-Ivan-Figueroa.html
Inmersos en el Viaje
Somos de sangre
De fuego
De tierra o de acero
De tierra o de acero
Cuando vamos inmersos en el flujo
De fango o de asfalto
De carne o corriente
De carne o corriente
Arrojados
En la fuerza incontenible del torrente
Vamos
E intentamos retroceder,
pero no podemos
e intentamos al menos atisbar las desembocaduras
y no podemos
E intentamos secar al sol
Las heridas
Las magulladuras
Y los cortes de los roces contra las rocas
Pero no podemos
Las magulladuras
Y los cortes de los roces contra las rocas
Pero no podemos
Y sonreímos
y lloramos
y nos dejamos acariciar por el viento en la ventisca
y una vez
ya por los vientos envueltos
hallamos el consuelo del susurro
y somos aliento
somos aire y agua en movimiento
entre las rocas o el susurro
y que van
arrojados en el flujo…
inmersos en su viaje
somos aire y agua en movimiento
entre las rocas o el susurro
y que van
arrojados en el flujo…
inmersos en su viaje
Poema VIII
Líneas de tiza en mi pecho,
dibujándose
Frío tacto de nieve,
Sobre los poros nubosos de mi piel
Concéntrico
Blanco
Candor
Dibujándose
Como línea que se curva en mi pecho,
Cerrándose sobre sí misma
Como línea que se curva en mi pecho,
Cerrándose sobre sí misma
Extiéndese,
Como celeste firmamento mi piel
Y sobre ella,
concéntricos círculos de tiza se dibujan
y onduladas líneas de colores la atraviesan
y onduladas líneas de colores la atraviesan
Piel
Cielo
Tierra
Pecho
Cielo
Color
Dibújase mi dibujo de cielos en la tela de mi piel, el firmamento
Se dibujan las figuras de estos días
El diálogo eterno de la línea vuelta círculo
La fuerza de la corriente que vuelve el círculo espiral
La lluvia de arena en la inmensidad
Que vuelve clamor el silencio
Movimiento la calma
Figura, la nada
Movimiento la calma
Figura, la nada
CÍRCULOS CONCÉNTRICOS EN EL FIRMAMENTO DE MI PIEL
Línea
Cielo
Espiral
Ciegos tal vez, en la calma o la tormenta
Y el río tal vez sea lago a veces
O sea furia
O sea flujo a veces
O sea caricia escabulléndose entre las piedras
O vendaval furioso que raspa el musgo en los roqueríos
Y tal vez sea el río a veces
Afluentes que se unen al caudal
Corrientes como cuerpos enlazados en un nuevo torrente
Corrientes como cuerpos enlazados en un nuevo torrente
Tal vez fluya feroz el río en la superficie
Mientras silenciosas las corrientes profundas
Mecen peces y escamas
Y a veces no vemos más allá de la tormenta
Y a veces somos calma oceánica en el lecho de la corriente
Y a veces somos roca acariciada o musgo arrancado de raíz
Y tal vez es que enceguecemos en la corriente oscura, en la confusión:
A veces tranquila,
A veces violenta
De las aguas
Y su curso impredecible
Y su curso impredecible
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