domingo, 23 de octubre de 2011

Circunstancias

Me obligan a ahorrar estas circunstancias
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad

Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!

Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen

Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta

Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto

Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas

jueves, 29 de septiembre de 2011

Sobre sonidos y ansiedades

Un sonido


Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta

Un sonido

Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos

Un sonido

Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas

Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes

Un sonido

Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro

Un sonido

Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día




Comprender

Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna

O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo

Y voy perdido perdiéndolo todo

Desciendo, radicalmente ausente

Ajeno

Y voy perdido

Ausente

Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,

ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla

Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado

Tenue imagen de mi mismo

Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre

Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro

Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,

Con todos los resabios de mi arena entre los dedos

viernes, 26 de agosto de 2011

Saltar, La casa está en silencio

Saltar
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda

Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda

Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas

saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda

saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano




La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,


y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado


Puertas entreabiertas
Olores penetrantes

e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche


Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza

jueves, 4 de agosto de 2011

Bicentenario... apoyando a los estudiantes!

Un poema escrito hace más de un año (basta el título compo prueba), pero que me parece a tono con las jornadas históricas de lucha de las cuales los estudiantes chilenos están siendo protagonistas...

Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.


Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…

Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…

De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido

Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán

Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor

Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura

Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar


Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado


Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo

Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza

En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad

Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria

domingo, 3 de julio de 2011

Frontera, Metales y Piedras

Frontera

Un millar de perros callejeros
Aullando al borde del precipicio
La intangible frontera que separa
El perfil de cemento de la ciudad,
de la cósmica dimensión de la tarde

Y yo en medio
Con una botella de vino en la mano
Intentando golpear las puertas del destino
Y yo en medio
De una tarde llena de dagas,
viendo morir al tiempo

Un millar de timbres de oficina
Golpeando, uno tras otro
Inexplicables documentos sobre olvidados escritorios
La intangible frontera que separa
El rostro de acero del presente,
de la dimensión sin tiempo de la tarde

Y yo en medio
Que me precipito entre aullidos
Por el precipicio sin fondo del delirio
Y yo en medio
De un tiempo untado largamente,
en la superficie árida de la tarde
Un millar de frenéticos pasos
Perdiéndose en el abismo sin fondo de las veredas
Y yo en medio
A la sutil línea de fuego
Infinita y circular
La breve frontera que separa
La infinita dimensión del desquicio,
de los pasillos sin sentido de la burocracia
Un millar de versos
De palabras enlazadas al cielo
De aullidos
De estrellas encerradas en botellas
De golpes de vidrio en los inmateriales portales del tiempo
La imposible frontera que separa,
mi mirar absorto en el silencio,
del precipitar oscuro de la ciudad en mis venas
Y yo en medio
A la infinita línea de fuego
Viendo morir al viento



Metales y Piedras
Yo estoy hecho de porcelana

Materia sana y firme

Mis antepasados descienden del vidrio

Eran resistentes e infinitos

Pero el tiempo doblegó sus voluntades


Mis hijos serán de plástico

Materia impura y corrupta

No conocerán la belleza

Ni la justicia
Ni la piedad



Sin embargo vivimos,
y soñamos una distinta nueva era


Nosotros poseíamos almas nobles

Un espíritu dulce incluso gentil

Nos vanagloriábamos

De nuestras superficies

Tersas y suaves

Resplandecientes

De nuestra tradición


Estoy hecho de un pasado hinchado
De recuerdos agigantados que ensombrecen nuestro presente
Estoy hecho de una altanería clueca y frágil


Hubiéramos querido el jade el ónix el cobre rojo y fiero
Anhelamos incluso el acero potente joven e indestructible



Buscamos un millón de piedras y de fraguas
al calor y al martillo que forjaban los metales


Hubiéramos querido el adamantio o la amatista
La plata verdadera o el ámbar


Pero no habrá ya piedad
Ya tenemos en las venas el veneno
Estamos ya perdidos
Condenados
No habrá ni perdón ni salvación


sólo plástico


sólo bolsas de basura restarán como nuestro rastro

plástico envolviendo a nuestros hijos y al mundo

una estela plástica, será la herencia de nuestro linaje

jueves, 9 de junio de 2011

El río, 2da parte

Corre también dentro nuestro
El correr continuo de los días

Corremos con la corriente
Pero corre también el río por nuestros interiores

Somos pez y lecho
vida arrastrada
o cauce incapaz de contener la fuerza ancestral de su torrente

Y nos recorre
horadándonos
recorriendo las cámaras vacías de nuestro pecho

Visita nuestras galerías infinitas
las cavernas eternas, nuestros huesos

Y así como se sale con fuerza salvaje,
el río de su cauce
Se desborda también el torrente en nuestros interiores

Y nada podemos hacer
Y somos helecho arrastrado en la corriente
Cauce desbordado
Superado por la fuerza incontenible de las aguas puestas en movimiento

Y somos caudal de bilis
Veloz por nuestras arterias,
el río pasa
Por nuestras venas o riñones
Inundándolo todo

Eterna convulsión de nuestro cuerpo
Jugos gástricos desatados

Inermes pasamos por las aguas
Doblegados por la fuerza ancestral de la corriente

Toma el eterno flujo el control
Y somos manojo de carnes y huesos
Carcasa arrastrada
Carcasa que contiene el principio de su prisión

Vamos desde siempre en aguas envueltos
Y va desde siempre el flujo del río incontenible
Marcando el ritmo de los días
Bañando
Azotando a ratos
La superficie de nuestra carne
El contorno indefinible
Nuestras entrañas


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Busqué ya en todas las esquinas de la ciudad
En todos los recodos de mi río


He dejado a ratos incluso mi vida
Arrastrada en el asfalto


He arriesgado incluso la asfixia
Descendiendo al lecho profundo de este cauce

Todo para intentar entender
El trajín infernal de la urbe moderna
Los giros abruptos de la corriente en su viaje hacia su mar
Y sobre todo,
el ardiente río de arena de mis venas, el caudaloso torrente de mi paso en las veredas

Y es fácil perderse intentando entender
Los imposibles caprichos del afecto
O los ritmos cambiantes de las relaciones

Trato de entender y no puedo

El moho secándose en las mejillas
Y el colarse turbio del hollín en nuestros ojos
Y sobre todo, estas repentinas y violentas tormentas de mar
Que agitan los abismos arrancando, líquenes y algas de raíz

Trato de entender pero no puedo
Busco y busco, pero no encuentro
El origen de todo este diluirse de imágenes en las aguas
El sentido de esta tormenta eterna,
Siempre fija a mi ventana

Agitando


Con fuerza sus postigos en el viento

miércoles, 25 de mayo de 2011

Dejar al aire germinar

Dejar al aire germinar


Dejemos germinar el aire
Dejemos florecer sus espirales de brisa
Dejémoslo desplegarse en el infinito cielo de los ojos,
ese paraíso celeste donde reposaremos,
del insoportable clamor de la maquinaria
del río de acero fundido a través de las aceras de la ciudad
Y de nuestros pasos, enfurecidos a veces, titubeantes a veces,
y perdidos, vagabundos, casi siempre

Dejémonos entonces mecer por la corriente oscura
Seamos peces en el fluir incierto de los días
Seamos paso, zancada amplia en el líquido caminar de los días
No miremos, no pensemos, no preguntemos,
nademos, fluyamos, vivamos, en la parte más marina que encontremos en nuestro viaje

Quitemos la correa del cuello de la corriente
desencadenemos mareas de historia,
a través de los dédalos infinitos del mundo
somos, seamos
paso de río en el cemento,
torbellino de cuerpos llenos de velocidad

y subir, volar, con las alas del olvido,
dejar atrás las ruinas cenicientas de la ciudad
y asalir el silencio
tomar por asalto las canteras del mármol
golpear con puños llenos de viento
los costados de este cauce que nos viaja

Y dejemos germinar al aire
Dejémonos arrastrar por la corriente
O trajinarnos impávidos a través del acero y el infinito gris de las multitudes en la ciudad
O elevémonos maravillados, por cielos de irresistible belleza

Porque somos o vuelo inmaterial
O pez llevado hacia su desembocadura
O paso acelerado, destinado ya a caer en su propio abismo urbano:
la velocidad, la compra y la venta de nuestros ojos hechos mercancías,
el millar de miserias cotidianas de la rutina en la ciudad

Dejemos al aire germinar
despojémonos de los húmedos pelajes de la sombra
arrojemos por los despeñaderos los ásperos tactos del grito
y abramos nuestros ojos, al salvaje color de otras pupilas

Tomemos por asalto el silencio
las regiones despiadadas de la incerteza
golpeemos con aire enfurecido las pétreas raíces del asfalto
y vivamos en el pétalo desplegado de nuestro sueño
ardiendo
a través del fuego inmaculado de estos días
a través de la tierra fértil de las caricias del amor
del mar cáustico de la memoria, el reino desolado de la melancolía

dejemos al aire germinar
tejamos con llamas violetas,
las alas de nuestro viaje alucinante
tejamos con semillas de nuestra fértil tierra
los surcos de arena de nuestra piel

Y dejemos las ruinas atrás
y dejemos el acero fundido
las colas, las bocinas,
las aceras y los cables,
olvidados en nuestro más remoto rincón

Y dejemos al aire germinar
al fuego florecer
a los peces en sus aguas nadar
a la tierra un día tras otro nacer
a las desembocaduras perfilarse en su horizonte
a los pasos caminar
y a los hombres y las mujeres que pueblan este mundo
tranquilos
a través del millón de caminos y de ríos de la vida
viajar