Sólo el delirio
Abrazar en un solo segundo
La verdadera intensidad de la existencia
Abrazar en un segundo solo
La esencia de nuestra vida entera
Sólo el delirio
Puede llevarnos fuera del laberinto
Sólo un tiempo vuelto mítico
Puede volvernos flujo,
uña y carne con la corriente oscura de las días
Solo el delirio,
puede darnos la paz necesaria
para afrontar la economía de un tiempo hecho de horas,
horas
que una tras otra sin sorpresas se suceden
Sólo en la alegría efímera del desenfreno
Del delirio y su ritmo galopante
Atisbaremos la fluyente naturaleza de la existencia,
La intensidad palpitante de la vida
Y quizás incluso alguna de las respuestas
Al eterno misterio de lo vivo:
La constante búsqueda de la felicidad
El irreprimible deseo de vivir
El corazón del sueño
En el corazón del sueño
Me susurra transparente la vida:
El arrepentido color de una tarde
Y el ancestral ritmo de la caminata
En el corazón del sueño
No es llanto cualquier llanto
Ni es tampoco pulso ancestral
Un mero batirse de arterias en la piel
En el corazón del sueño
Acaricia la destrucción su cadáver
Pasa zumbando como enjambre la pena
Y se mece adormecido en un cielo el olvido
En el corazón del sueño
Se alimenta de realidades mi delirio
Se desliza en su locura su silencio
Se pierde en ecos ardientes la tiniebla
En el corazón del sueño
Es de girasoles el color del estío
Y la entrada oscura al mundo onírico
No es solo bostezo que mastica su luna
En el corazón del sueño
No es grito cualquier cielo desgarrado
Ni es tristeza , la primera crisálida vacía
Corazón de sueño
Perdición de lirios, palpitar
Sombra, espejo y sangre, destrozados
En el corazón del sueño
No es realidad la mera añoranza del suspiro
Ni es tampoco un camino,
el mero ir y venir
Del verano,
entre la noche y su ventana
miércoles, 1 de febrero de 2012
viernes, 23 de diciembre de 2011
Abandono, Soy arrastrado hacia sombras
Abandono
Van desprendiéndose nuestros trozos…
Van quedando restos nuestros abandonados
En los parques… en las calles…
Luego de algún llanto desolado
O de alguna violenta borrachera
Quedan ahí en la hierba o la vereda
Tristes testimonios sobre el asfalto… abandonados
Recolecto recuerdos tras borracheras perdidos
Busco sentimientos en la niebla escondidos
Rostros junto a la escarcha desechos
Vamos recogiendo fragmentos
Trocitos de vida que nos hacen ser lo que somos
Vamos recogiendo fragmentos:
El sentido de nuestra vida sobre el cemento
Que hecho trizas, olvidamos
Soy arrastrado hacia sombras
Soy arrastrado hacia sombras
Mientras persigo los destellos del latido
Perseguidor perseguido
Impregna una persistente fragancia de mar,
Soy sombra que me arrastra
Mientras persigo los reflejos del latido
Pulso magnético corazón de sueño
Latido nunca oído,
Soy mano vacía que contempla
Mientras excava en su mano surcos la sombra
Delirio que abre, oigo aplausos, la cacería
Sueño sumergido entre mareas la locura
Soy presa que escapa en sueños del delirio
Va de cacería durmiendo en su sombra, la vigilia
Perseguido perseguidor que sueña
Una incontrastable marea que a su paso sumerge,
Restará en mis manos tan solo el paso del delirio
Memoria de olas rompiendo las crines del olvido
Locura fragante fondo marino del recuerdo
Abrazo de luna de nuestros pasos que siembra,
Van desprendiéndose nuestros trozos…
Van Impregnándose en los muros…
Van quedando restos nuestros abandonados
En los parques… en las calles…
Luego de algún llanto desolado
O de alguna violenta borrachera
Quedan ahí en la hierba o la vereda
Tristes testimonios sobre el asfalto… abandonados
Se arrastran pies en el laberinto
Se abren y se cierran párpados en el muro
Recolecto recuerdos tras borracheras perdidos
Busco sentimientos en la niebla escondidos
Rostros junto a la escarcha desechos
Vamos recogiendo fragmentos
Trocitos de vida que nos hacen ser lo que somos
Se abren vorágines en las esquinas
Se deslizan ventiscas en las alcantarillas
Vamos recogiendo fragmentos:
El sentido de nuestra vida sobre el cemento
Que hecho trizas, olvidamos
Soy arrastrado hacia sombras
Soy arrastrado hacia sombras
Mientras persigo los destellos del latido
Perseguidor perseguido
Impregna una persistente fragancia de mar,
los restos de mi paso en el camino
Soy sombra que me arrastra
Mientras persigo los reflejos del latido
Pulso magnético corazón de sueño
Latido nunca oído,
oigo dormido las corrientes, abrazo de mar, sus susurros
Soy mano vacía que contempla
Mientras excava en su mano surcos la sombra
Delirio que abre, oigo aplausos, la cacería
Sueño sumergido entre mareas la locura
cacería de peces, oigo en sueños, el suspiro onírico que habrá de liberarnos
Soy presa que escapa en sueños del delirio
Va de cacería durmiendo en su sombra, la vigilia
Perseguido perseguidor que sueña
Una incontrastable marea que a su paso sumerge,
Todo camino en el susurro nunca visto de sus olas
Restará en mis manos tan solo el paso del delirio
Memoria de olas rompiendo las crines del olvido
Locura fragante fondo marino del recuerdo
Abrazo de luna de nuestros pasos que siembra,
mares u olvidos en el camino
domingo, 20 de noviembre de 2011
Obsidiana, El lenguaje de los relojes
Obsidiana
Dame un espejo de obsidiana en medio a la tiniebla
Una piedra verde que trague tu reflejo
Tráeme las cenizas de los volcanes
Una voz cenicienta que apague los murmullos
Vamos a cernir los campos
Como tenue llovizna
Como gotas de jazmín
Como colado fino de las impurezas de la tierra
Dame un espejo de obsidiana
A los pies del volcán
Dame uno de los reflejos de tu mirada
Tráeme tus murmullos y envuélveme
Hazme piedra tuya
Con premura tallada
En el corazón de la selva
A los pies del volcán
En el músculo palpitante de la jungla
El Lenguaje de los Relojes
Despertarse un día
Y darse cuenta
que hemos aprendido a comprender,
el lenguaje de los relojes.
Y que el tictaqueo de sus agujas no es ya,
un su seguirse de ruidos informes en los oídos,
ni su deslizarse imperceptible
un escurrírsenos de la vida entre las manos.
Quizás debiéramos todos
Estudiar las lenguas del tiempo
El viento suave que acompaña al minutero
Cuando bajo el vidrio que cubre el reloj, se desliza
Despertarse un día
Y darse cuenta,
que en realidad nada ha terminado
que para quien conoce el lenguaje de un reloj
no existe ni el inicio ni el final
que todos los momentos conviven
como un collage de sonidos en la mente
en el alma
quizás
debiéramos ya partir
hacia nuevos horizontes
dejar atrás
borrascas
hojas secas
tesoros olvidados en los abismos del mar
y respirar
aquel ruido mecánico del reloj
que nos devuelve en el silencio del tiempo
al eco de nuestra voz perdida en la memoria
Dame un espejo de obsidiana en medio a la tiniebla
Una piedra verde que trague tu reflejo
Tráeme las cenizas de los volcanes
Una voz cenicienta que apague los murmullos
Vamos a cernir los campos
Como tenue llovizna
Como gotas de jazmín
Como colado fino de las impurezas de la tierra
Dame un espejo de obsidiana
A los pies del volcán
Dame uno de los reflejos de tu mirada
Tráeme tus murmullos y envuélveme
Hazme piedra tuya
Con premura tallada
En el corazón de la selva
A los pies del volcán
En el músculo palpitante de la jungla
El Lenguaje de los Relojes
Despertarse un día
Y darse cuenta
que hemos aprendido a comprender,
el lenguaje de los relojes.
Y que el tictaqueo de sus agujas no es ya,
un su seguirse de ruidos informes en los oídos,
ni su deslizarse imperceptible
un escurrírsenos de la vida entre las manos.
Quizás debiéramos todos
Estudiar las lenguas del tiempo
El viento suave que acompaña al minutero
Cuando bajo el vidrio que cubre el reloj, se desliza
Despertarse un día
Y darse cuenta,
que en realidad nada ha terminado
que para quien conoce el lenguaje de un reloj
no existe ni el inicio ni el final
que todos los momentos conviven
como un collage de sonidos en la mente
en el alma
quizás
debiéramos ya partir
hacia nuevos horizontes
dejar atrás
borrascas
hojas secas
tesoros olvidados en los abismos del mar
y respirar
aquel ruido mecánico del reloj
que nos devuelve en el silencio del tiempo
al eco de nuestra voz perdida en la memoria
domingo, 23 de octubre de 2011
Circunstancias
Me obligan a ahorrar estas circunstancias
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad
Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!
Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen
Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta
Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto
Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad
Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!
Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen
Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta
Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto
Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas
jueves, 29 de septiembre de 2011
Sobre sonidos y ansiedades
Un sonido
Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta
Un sonido
Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos
Un sonido
Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas
Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes
Un sonido
Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro
Un sonido
Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día
Comprender
Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna
O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo
Y voy perdido perdiéndolo todo
Desciendo, radicalmente ausente
Ajeno
Y voy perdido
Ausente
Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,
ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla
Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado
Tenue imagen de mi mismo
Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre
Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro
Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,
Con todos los resabios de mi arena entre los dedos
Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta
Un sonido
Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos
Un sonido
Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas
Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes
Un sonido
Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro
Un sonido
Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día
Comprender
Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna
O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo
Y voy perdido perdiéndolo todo
Desciendo, radicalmente ausente
Ajeno
Y voy perdido
Ausente
Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,
ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla
Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado
Tenue imagen de mi mismo
Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre
Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro
Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,
Con todos los resabios de mi arena entre los dedos
viernes, 26 de agosto de 2011
Saltar, La casa está en silencio
Saltar
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda
Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda
Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas
saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda
saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano
La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,
y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado
Puertas entreabiertas
Olores penetrantes
e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche
Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda
Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda
Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas
saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda
saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano
La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,
y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado
Puertas entreabiertas
Olores penetrantes
e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche
Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza
jueves, 4 de agosto de 2011
Bicentenario... apoyando a los estudiantes!
Un poema escrito hace más de un año (basta el título compo prueba), pero que me parece a tono con las jornadas históricas de lucha de las cuales los estudiantes chilenos están siendo protagonistas...
Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.
Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…
Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…
De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido
Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán
Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor
Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado
Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo
Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza
En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad
Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria
Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.
Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…
Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…
De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido
Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán
Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor
Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado
Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo
Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza
En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad
Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria
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