Obsidiana
Dame un espejo de obsidiana en medio a la tiniebla
Una piedra verde que trague tu reflejo
Tráeme las cenizas de los volcanes
Una voz cenicienta que apague los murmullos
Vamos a cernir los campos
Como tenue llovizna
Como gotas de jazmín
Como colado fino de las impurezas de la tierra
Dame un espejo de obsidiana
A los pies del volcán
Dame uno de los reflejos de tu mirada
Tráeme tus murmullos y envuélveme
Hazme piedra tuya
Con premura tallada
En el corazón de la selva
A los pies del volcán
En el músculo palpitante de la jungla
El Lenguaje de los Relojes
Despertarse un día
Y darse cuenta
que hemos aprendido a comprender,
el lenguaje de los relojes.
Y que el tictaqueo de sus agujas no es ya,
un su seguirse de ruidos informes en los oídos,
ni su deslizarse imperceptible
un escurrírsenos de la vida entre las manos.
Quizás debiéramos todos
Estudiar las lenguas del tiempo
El viento suave que acompaña al minutero
Cuando bajo el vidrio que cubre el reloj, se desliza
Despertarse un día
Y darse cuenta,
que en realidad nada ha terminado
que para quien conoce el lenguaje de un reloj
no existe ni el inicio ni el final
que todos los momentos conviven
como un collage de sonidos en la mente
en el alma
quizás
debiéramos ya partir
hacia nuevos horizontes
dejar atrás
borrascas
hojas secas
tesoros olvidados en los abismos del mar
y respirar
aquel ruido mecánico del reloj
que nos devuelve en el silencio del tiempo
al eco de nuestra voz perdida en la memoria
domingo, 20 de noviembre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
Circunstancias
Me obligan a ahorrar estas circunstancias
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad
Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!
Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen
Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta
Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto
Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas
Y recorro entonces,
de cabo a cabo esta ciudad,
entre grúas
-esas cómplices perfectas del laberinto-
y pienso
mientras siento ese típico dolor en mis piernas
en soluciones para los problemas
pequeños y grandes de mi cotidianidad
Y pasa –circulando- la gente a mí alrededor
Circulan
coches
Buses y taxis
Circulan dictadores muertos
Y rumores de bombardeos,
en algún lejano y pobre país extranjero
circulan
angustias por mi mente
el arriendo, la cuenta del gas, ¡los documentos!
Me obligan a buscar estas circunstancias
Diariamente nuevos trabajos
Y compro periódicos
Público anuncios en internet
¡clases de español se ofrecen!
Hago casi de todo, basta que sea honesto,
Y que paguen
Pasa –circulando- mi vista
En la carretera de la información
Circulan
Mentiras que vuelven soportable la realidad
Mitos inventados hace ya demasiado tiempo
Leyendas desgastadas hasta el hueso,
Desgastadas, como las suelas de mis zapatillas compradas en oferta
Y me obligan las circunstancias a caminar
Y me duele la espalda, por las horas frente al computador
Y me duelen las piernas por culpa de tanta sana caminata
Y circulan guerras, muerte asesinatos,
Circulan grúas, andamios, ripio y brea
Circulan represiones, y el fin de los derechos
En un mundo consumido por la voracidad
Y mientras tanto pienso
En mis ganas de vivir
Y en mis ganas de amar
Y siento esta sangre que circula por mis venas
Esta sangre
Tan cargada de historia
Esta sangre
Tan preñada de los sueños de un pueblo
Esta sangre que circula por las venas de la tierra
Haciendo brotar la esperanza
Donde antes se extendía soberano tan solo el desierto
Y cuando me duele casi el alma
Es que veo el sol que ilumina
De nuevo
Las calles de mi ciudad
Y pienso mientras camino
En mi mañana inundada de luces
Y pienso mientras olvido todas estas circunstancias
En los niños con quienes hoy jugaré
En los niños que están aún por nacer
Y pienso en mis pasos sobre estos callejones
Soñando nuevas plazas y esquinas
Buscando cotidianamente el abrazo de la nueva vida
Ese único abrazo en el mundo capaz de hacernos ver
La esperanza –que como mi sangre cargada de sueños- circula por el mundo
La esperanza más allá de las grúas
La esperanza más allá de toda circunstancia
La esperanza en medio a este presente lleno,
Tan lleno de incertezas
jueves, 29 de septiembre de 2011
Sobre sonidos y ansiedades
Un sonido
Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta
Un sonido
Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos
Un sonido
Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas
Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes
Un sonido
Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro
Un sonido
Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día
Comprender
Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna
O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo
Y voy perdido perdiéndolo todo
Desciendo, radicalmente ausente
Ajeno
Y voy perdido
Ausente
Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,
ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla
Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado
Tenue imagen de mi mismo
Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre
Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro
Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,
Con todos los resabios de mi arena entre los dedos
Un sonido atraviesa la luz del día
Un sonido que nada sabe de significados
Un sonido
Que asemeja más a una melodía de tres tiempos
Que al coro ahogado de millares de arenas en la garganta
Un sonido
Un sonido que nada sabe ni de abismos ni de espejos
Un sonido
Que asemeja más a la música de un pétalo que al sol se abre
Que al repiquetear de la lluvia en la gris superficie de las veredas
Un sonido que no ha oído hablar aún de tiempo alguno
Un sonido que nada sabe ni de estatuas ni de líquenes
Un sonido
Que marca el ritmo del nuevo día
Que saluda mis pasos cuando camino
Que no conoce ni el olvido ni el recuerdo
Que atraviesa
Distraído
La distancia entre un día y otro
Un sonido
Un sonido, o nunca antes escuchado
O siempre sustancialmente nuevo,
el saludo siempre esperado
de la luz del nuevo día
Comprender
Cómo comprender la distancia que separa el cielo de la tierra,
o el ansia de arena de la luna
O este mi irme diluyéndome en la nada, cuando soy mero fantasma proyectado,
desde un pasado que no entiendo
Y voy perdido perdiéndolo todo
Desciendo, radicalmente ausente
Ajeno
Y voy perdido
Ausente
Hasta que ya no tengo nada, ni casa, ni cuerpo, ni voces,
ni tan siquiera un jirón de aire… marchitándoseme, entre el rabillo del ojo y la mejilla
Ajeno voy deshaciéndome en la nada, íntimamente despojado
Tenue imagen de mi mismo
Busco
Al rastro de estaño de la luna en mi piel
Las metálicas raíces del delirio en mi carne
Las pupilas del asfalto pérdidas en las mareas de mi vientre
Porque cuando la nada me despoja
Me queda sólo el viento profético, ese que arrastra a través de los torrentes mi susurro
Y encuentro en él sólo el sueño de mis días
Y en este sueño
Estoy solo pero en paz
Sólo aquí me pertenezco
Y sueño soñar el halo de plata que une
La tierra con el cielo
Y sueño a su vez también
El amor profundo que liga
La cara oculta de la luna,
Con todos los resabios de mi arena entre los dedos
viernes, 26 de agosto de 2011
Saltar, La casa está en silencio
Saltar
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda
Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda
Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas
saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda
saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano
La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,
y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado
Puertas entreabiertas
Olores penetrantes
e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche
Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza
Saltar
una, dos, tres
-risas de niños-
veces la cuerda
Saltar
ojos al cielo
cuatro, cinco, seis
-pupilas vueltas celestes-
veces la cuerda
Saltar
buscar
entre ecos infantiles
la melodía lejana y triste
que agita el extraño ritmo de mis cuerdas,
el entramado siempre incongruente de mis venas
saltar
ocho, nueve, diez, cien, mil, veces la cuerda
agotar
ecos infantiles
en los saltos nuestra fuerza
intentando no tropezar
con el relieve repentino de nuestra sombra
el detalle oscuro
de nuestra dentadura en la vereda
saltar
manos pequeñas
pupilas luminosas
y consumirnos en aquella brevedad infinita
durante la cual nuestros pies
se desprenden de la dura superficie del asfalto
-para acercarnos,
al celeste reino de nuestro sueño,
el laberinto sin muros de nuestra mente,
hasta posar
tras una entera eternidad
nuestros pies en el suelo
el reino sin límites de la duna
del sabor a arena seca en la boca,
el laberinto claustrofóbico de nuestro reflejo,
en la brea derretida sobre el cemento,
por el calor asfixiante del verano
La casa está en silencio
La casa está en silencio
Hay restos de comida olvidados sobre la mesa
La luz de un sol mortecino entrando,
a duras penas por las persianas entreabiertas
Hay ollas sucias en la cocina
Ceniceros cochinos en el living,
y mi sombra hecha trizas esparcida en los rincones
y entre mis mandíbulas apretadas
el agrio sabor del silencio masticado
Puertas entreabiertas
Olores penetrantes
e impregnada en las manillas,
mi voz desgastada por la noche
Insectos extraños bailando a contraluz
y mi mente oscilando en el recuerdo
El oleaje nunca calmo de la memoria
El azulado mar de la nostalgia
La lejana realidad del cielo raso de la habitación,
Que pende como un recuerdo sobre mi cabeza
jueves, 4 de agosto de 2011
Bicentenario... apoyando a los estudiantes!
Un poema escrito hace más de un año (basta el título compo prueba), pero que me parece a tono con las jornadas históricas de lucha de las cuales los estudiantes chilenos están siendo protagonistas...
Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.
Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…
Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…
De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido
Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán
Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor
Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado
Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo
Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza
En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad
Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria
Un pueblo que lucha es un pueblo digno, y quien ni siquiera en la derrota ha perdido la dignidad, no ha sido realmente vencido.
Bicentenario
Quizás
en verdad quién es el qué puede saberlo
pero tal vez…
Al final,
después de todo,
al final de todos los caminos
Justo antes del Juicio Universal,
por decirlo de algún modo
sólo para que me entiendan…
De eso que ahora decimos que somos
Al final
Quedará sola solita la cordillera
La única testigo
De todo lo que en esta tierra ha sido
Quedará únicamente su silencio
Sólo su mudez para relatarnos
En nuestro último segundo
La retahíla de desgracias
Que en estas tierras
Están siendo
Fueron
Y serán
Porque desde la aurora de la patria
sólo las cimas de la cordillera
Han acompañado esta larga tragedia chilena
Esta larga borrachera nuestra
Que a pesar de sus risas y sus humos
De su melancólica alegría
No ha borrado
ni las lágrimas
ni la sangre
ni el dolor
Sólo ella atraviesa toda nuestra geografía
Sólo ella ha visto todas nuestras matanzas
Desde la Patagonia Austral
A la árida quietud del desierto
Desde el grito desgarrado del Selknam
Desde los obreros y el salar
Desde el pueblo mapuche y los chilenos
En el 1810
En 1880
En el 2010
Desde los obreros la cuestión social
La ley maldita
La Unidad Popular
La Dictadura
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Desde el fusil y la pacificación
Hasta el secuestro institucional
La electricidad en los testículos
Los cuerpos en el fondo del mar
Desde la cabeza indígena
A precio de oro pagada
Hasta el montaje institucional
La negación de la identidad
Hasta el cuerpo indígena
Entre las huelgas y el hambre
acallado
Quizás
Al final
En realidad quién es el qué puede saberlo
Quizás al final de todo los caminos
Tal vez
Sola,
para sí misma,
susurrará
Nuestra única gloria
Esa voluntad silenciosa nacida en medio al fango
Al hambre y la pobreza
Entre medio de los estremecimientos de la tierra
Del fuego de los volcanes
De la violencia de los dueños de este fundo
De la violencia de los dueños de los dueños de este fundo
Quizás
Solo para no olvidar
Se susurrará este canto
El de una dignidad defendida con tenacidad
Cantada a través de generaciones
El de una larga lucha construida en la esperanza
En el último segundo
Sin duda cantará
La larga canción de nuestros triunfos
De la luz en medio al barro
Del fulgor de nuestros gritos en la historia
No, no habrá silencio ni siquiera en el final
Será la larga canción de la tenacidad
Más allá de la tragedia
Más allá de la violencia
Del pozo indigno del olvido
Esta el clamor de nuestra huella en nuestra historia
Esta la cordillera
Y en ella irá grabada
La dignidad de la memoria
domingo, 3 de julio de 2011
Frontera, Metales y Piedras
Frontera
Un millar de perros callejeros
Aullando al borde del precipicio
La intangible frontera que separa
El perfil de cemento de la ciudad,
de la cósmica dimensión de la tarde
Y yo en medio
Con una botella de vino en la mano
Intentando golpear las puertas del destino
Y yo en medio
De una tarde llena de dagas,
viendo morir al tiempo
Un millar de timbres de oficina
Golpeando, uno tras otro
Inexplicables documentos sobre olvidados escritorios
La intangible frontera que separa
El rostro de acero del presente,
de la dimensión sin tiempo de la tarde
Y yo en medio
Que me precipito entre aullidos
Por el precipicio sin fondo del delirio
Y yo en medio
De un tiempo untado largamente,
en la superficie árida de la tarde
Un millar de frenéticos pasos
Perdiéndose en el abismo sin fondo de las veredas
Y yo en medio
A la sutil línea de fuego
Infinita y circular
La breve frontera que separa
La infinita dimensión del desquicio,
de los pasillos sin sentido de la burocracia
Un millar de versos
De palabras enlazadas al cielo
De aullidos
De estrellas encerradas en botellas
De golpes de vidrio en los inmateriales portales del tiempo
La imposible frontera que separa,
mi mirar absorto en el silencio,
del precipitar oscuro de la ciudad en mis venas
Y yo en medio
A la infinita línea de fuego
Viendo morir al viento
Metales y Piedras
Yo estoy hecho de porcelana
Materia sana y firme
Mis antepasados descienden del vidrio
Eran resistentes e infinitos
Pero el tiempo doblegó sus voluntades
Mis hijos serán de plástico
Materia impura y corrupta
No conocerán la belleza
Ni la justicia
Ni la piedad
Sin embargo vivimos,
y soñamos una distinta nueva era
Nosotros poseíamos almas nobles
Un espíritu dulce incluso gentil
Nos vanagloriábamos
De nuestras superficies
Tersas y suaves
Resplandecientes
De nuestra tradición
Estoy hecho de un pasado hinchado
De recuerdos agigantados que ensombrecen nuestro presente
Estoy hecho de una altanería clueca y frágil
Hubiéramos querido el jade el ónix el cobre rojo y fiero
Anhelamos incluso el acero potente joven e indestructible
Buscamos un millón de piedras y de fraguas
al calor y al martillo que forjaban los metales
Hubiéramos querido el adamantio o la amatista
La plata verdadera o el ámbar
Pero no habrá ya piedad
Ya tenemos en las venas el veneno
Estamos ya perdidos
Condenados
No habrá ni perdón ni salvación
sólo plástico
sólo bolsas de basura restarán como nuestro rastro
plástico envolviendo a nuestros hijos y al mundo
una estela plástica, será la herencia de nuestro linaje
Un millar de perros callejeros
Aullando al borde del precipicio
La intangible frontera que separa
El perfil de cemento de la ciudad,
de la cósmica dimensión de la tarde
Y yo en medio
Con una botella de vino en la mano
Intentando golpear las puertas del destino
Y yo en medio
De una tarde llena de dagas,
viendo morir al tiempo
Un millar de timbres de oficina
Golpeando, uno tras otro
Inexplicables documentos sobre olvidados escritorios
La intangible frontera que separa
El rostro de acero del presente,
de la dimensión sin tiempo de la tarde
Y yo en medio
Que me precipito entre aullidos
Por el precipicio sin fondo del delirio
Y yo en medio
De un tiempo untado largamente,
en la superficie árida de la tarde
Un millar de frenéticos pasos
Perdiéndose en el abismo sin fondo de las veredas
Y yo en medio
A la sutil línea de fuego
Infinita y circular
La breve frontera que separa
La infinita dimensión del desquicio,
de los pasillos sin sentido de la burocracia
Un millar de versos
De palabras enlazadas al cielo
De aullidos
De estrellas encerradas en botellas
De golpes de vidrio en los inmateriales portales del tiempo
La imposible frontera que separa,
mi mirar absorto en el silencio,
del precipitar oscuro de la ciudad en mis venas
Y yo en medio
A la infinita línea de fuego
Viendo morir al viento
Metales y Piedras
Yo estoy hecho de porcelana
Materia sana y firme
Mis antepasados descienden del vidrio
Eran resistentes e infinitos
Pero el tiempo doblegó sus voluntades
Mis hijos serán de plástico
Materia impura y corrupta
No conocerán la belleza
Ni la justicia
Ni la piedad
Sin embargo vivimos,
y soñamos una distinta nueva era
Nosotros poseíamos almas nobles
Un espíritu dulce incluso gentil
Nos vanagloriábamos
De nuestras superficies
Tersas y suaves
Resplandecientes
De nuestra tradición
Estoy hecho de un pasado hinchado
De recuerdos agigantados que ensombrecen nuestro presente
Estoy hecho de una altanería clueca y frágil
Hubiéramos querido el jade el ónix el cobre rojo y fiero
Anhelamos incluso el acero potente joven e indestructible
Buscamos un millón de piedras y de fraguas
al calor y al martillo que forjaban los metales
Hubiéramos querido el adamantio o la amatista
La plata verdadera o el ámbar
Pero no habrá ya piedad
Ya tenemos en las venas el veneno
Estamos ya perdidos
Condenados
No habrá ni perdón ni salvación
sólo plástico
sólo bolsas de basura restarán como nuestro rastro
plástico envolviendo a nuestros hijos y al mundo
una estela plástica, será la herencia de nuestro linaje
jueves, 9 de junio de 2011
El río, 2da parte
Corre también dentro nuestro
El correr continuo de los días
Corremos con la corriente
Pero corre también el río por nuestros interiores
Somos pez y lecho
vida arrastrada
o cauce incapaz de contener la fuerza ancestral de su torrente
Y nos recorre
horadándonos
recorriendo las cámaras vacías de nuestro pecho
Visita nuestras galerías infinitas
las cavernas eternas, nuestros huesos
Y así como se sale con fuerza salvaje,
el río de su cauce
Se desborda también el torrente en nuestros interiores
Y nada podemos hacer
Y somos helecho arrastrado en la corriente
Cauce desbordado
Superado por la fuerza incontenible de las aguas puestas en movimiento
Y somos caudal de bilis
Veloz por nuestras arterias,
el río pasa
Por nuestras venas o riñones
Inundándolo todo
Eterna convulsión de nuestro cuerpo
Jugos gástricos desatados
Inermes pasamos por las aguas
Doblegados por la fuerza ancestral de la corriente
Toma el eterno flujo el control
Y somos manojo de carnes y huesos
Carcasa arrastrada
Carcasa que contiene el principio de su prisión
Vamos desde siempre en aguas envueltos
Y va desde siempre el flujo del río incontenible
Marcando el ritmo de los días
Bañando
Azotando a ratos
La superficie de nuestra carne
El contorno indefinible
Nuestras entrañas
-----------
Busqué ya en todas las esquinas de la ciudad
En todos los recodos de mi río
He dejado a ratos incluso mi vida
Arrastrada en el asfalto
He arriesgado incluso la asfixia
Descendiendo al lecho profundo de este cauce
Todo para intentar entender
El trajín infernal de la urbe moderna
Los giros abruptos de la corriente en su viaje hacia su mar
Y sobre todo,
el ardiente río de arena de mis venas, el caudaloso torrente de mi paso en las veredas
Y es fácil perderse intentando entender
Los imposibles caprichos del afecto
O los ritmos cambiantes de las relaciones
Trato de entender y no puedo
El moho secándose en las mejillas
Y el colarse turbio del hollín en nuestros ojos
Y sobre todo, estas repentinas y violentas tormentas de mar
Que agitan los abismos arrancando, líquenes y algas de raíz
Trato de entender pero no puedo
Busco y busco, pero no encuentro
El origen de todo este diluirse de imágenes en las aguas
El sentido de esta tormenta eterna,
Siempre fija a mi ventana
Agitando
Con fuerza sus postigos en el viento
El correr continuo de los días
Corremos con la corriente
Pero corre también el río por nuestros interiores
Somos pez y lecho
vida arrastrada
o cauce incapaz de contener la fuerza ancestral de su torrente
Y nos recorre
horadándonos
recorriendo las cámaras vacías de nuestro pecho
Visita nuestras galerías infinitas
las cavernas eternas, nuestros huesos
Y así como se sale con fuerza salvaje,
el río de su cauce
Se desborda también el torrente en nuestros interiores
Y nada podemos hacer
Y somos helecho arrastrado en la corriente
Cauce desbordado
Superado por la fuerza incontenible de las aguas puestas en movimiento
Y somos caudal de bilis
Veloz por nuestras arterias,
el río pasa
Por nuestras venas o riñones
Inundándolo todo
Eterna convulsión de nuestro cuerpo
Jugos gástricos desatados
Inermes pasamos por las aguas
Doblegados por la fuerza ancestral de la corriente
Toma el eterno flujo el control
Y somos manojo de carnes y huesos
Carcasa arrastrada
Carcasa que contiene el principio de su prisión
Vamos desde siempre en aguas envueltos
Y va desde siempre el flujo del río incontenible
Marcando el ritmo de los días
Bañando
Azotando a ratos
La superficie de nuestra carne
El contorno indefinible
Nuestras entrañas
-----------
Busqué ya en todas las esquinas de la ciudad
En todos los recodos de mi río
He dejado a ratos incluso mi vida
Arrastrada en el asfalto
He arriesgado incluso la asfixia
Descendiendo al lecho profundo de este cauce
Todo para intentar entender
El trajín infernal de la urbe moderna
Los giros abruptos de la corriente en su viaje hacia su mar
Y sobre todo,
el ardiente río de arena de mis venas, el caudaloso torrente de mi paso en las veredas
Y es fácil perderse intentando entender
Los imposibles caprichos del afecto
O los ritmos cambiantes de las relaciones
Trato de entender y no puedo
El moho secándose en las mejillas
Y el colarse turbio del hollín en nuestros ojos
Y sobre todo, estas repentinas y violentas tormentas de mar
Que agitan los abismos arrancando, líquenes y algas de raíz
Trato de entender pero no puedo
Busco y busco, pero no encuentro
El origen de todo este diluirse de imágenes en las aguas
El sentido de esta tormenta eterna,
Siempre fija a mi ventana
Agitando
Con fuerza sus postigos en el viento
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