Triste Mañana
Amanecer con sabor a tristeza en la boca
Con piedras incandescentes en el estómago
Arrastrarla junto a mis burocracias matutinas
Arrastrarla como bola de acero encadenada al tobillo
Encadenada al cuello y al vientre
Cae junto a la lluvia y me moja
Se desliza con sus gotas desde mi frente por mi cara cuello espalda
Arrastrar mi tristeza entre las penas de la mañana
Bajo un cielo ceniciento y gris
Entre los rostros ausentes de tantos rumiantes arreados
Hoy tristeza
Cubren las tormentas la ciudad
Se cierra el cielo con su manto gris
Me perfora la humedad indiferente de los muros
La mañana se acaba, pero no parten con ella ni el ácido ni las uñas