domingo, 29 de noviembre de 2009

Poema: Salida entre dos ciudades

Poema calentito, recién salido del horno, como el pancito humeante listo pa' hecharle mantequilla






Ayer en la noche salí a caminar por estas calles genovesas estrechas y largas

Fue como un ulular

Como un ulular de oráculos

El ulular bestial de los amigos al otro lado del océano

El ulular presente de las moscas y las lagartijas

El ulular de los enanos malditos de la teve

El ulular recóndito de una ciudad encerrada en su piedra

Piedra piedra piedra

Genova es una vieja señora de piedra

Salvaje en su educación

Una señora de media edad petrificada con el techo cerrado que le cae sobre la sien

Piedras

De niño jugaba a patearlas

Pero esas eran otras calles

anchas

interminables

cuadras y cuadras de asfalto y polvo

y árboles

y ruido ensordecedor

y garabatos gritados desde las micros

y picos dibujados en las paredes

Santiago es un monstruo sediento de sangre. Pero buena onda. Que te abraza riendo mientras te devora.

Cruel en su irresponsabilidad.

Corre despreocupado hacia el precipicio… y nosotros los weones nos reímos

Un monstruito sádico y divertido. Pintoresco.

Salir a caminar.

Mil veces he caminado

Mil veces caminaré

La noche me embriaga

El sol me reanima

Mis pasos me pierden dentro de mi mente

canto

sueño con los ojos abiertos

sueño mis poemas

mi mujer

mis personajes

sueño mi gloria y mi tragedia

sueño mis dos ciudades

La de la piedra y el silencio, la del salvajismo y la exaltación

La de la cordillera, vida eterna gigante tierra apretada erguida por sobre toda nuestra historia

La del mar, calmo tormentoso verde o azul limpio o espumoso oleaje marcando nuestro ritmo

Salir a caminar

Caminar por siempre

Por sobre la vida

Por sobre las flores

Los llantos las penas

Salir a caminar entre estas ciudades eternas encerradas asomadas hablándome emborrachándome con sus visiones

Salir a caminar doliente rapaz alegre onírico paso firme decidido entre el futuro y el ahora

A caminar

Salir

ulular

pasos

oráculo

pies

garabato

vereda

árbol

dedos

Poesía 5: Tensión

Querer reposar como silencio
Metal

Tragarse estas horas
Pozo

Dormir como tiempo hueco
Cóncavo

Esqueleto ataviado negro vestido
Noche

Pasar rampante entre la multitud
Fiesta

Contemplar extasiado nervioso estos minutos hechos apoteosis
Paroxismo

Relojero imperfecto sublime encorvado
Ajustar

Verbo escondido
Mosaico

Espiral estirado al futuro
En el extremo

Cuerda tiempo tensión

Tensa permanencia



Tenso pozo de horas tragado en mi reposo



Tenso esqueleto hueco de cóncavos segundos vestidos de minutos



Descorrer el sipario
Que venga el carnaval

Búsqueda

Más allá

ahora

profundidad del cielo

Frío me quemas

sabor amargo en mi boca

Más allá del cielo
audacia marina

lágrimas y miel

viniste, fuimos, buscamos

Pero no encontramos nada más allá de las puertas

Éramos rebaño de fragmentos
fragmentación del mundo
perdición del momento

éramos excursión nocturna
sabor a noche
olor de estrella

no encontramos nada en el fondo del vaso
en el límite
en la anulación del mundo

no encontramos nada y olvidamos el camino y la puerta cerrada las llaves dentro casa

y ni grillos, ni luciérnagas, ni tiempos, ni caracoles habían en la cima del espiral.

Desolada inmensa vastedad

Entrar en este campo de huesos
flecha de acero arrojada
disparo repentino, martillo que golpeas
astillas, nubes, gritos

arrastrar agotado este enjambre de escombros
destrozar, dentellada feroz en el hígado
derrumbe colapso, puente suspendido en el tiempo


fragmentar, fosa osamenta

apuntar, graznido, descenso abrupto a mi sigilo
torcedura, fisura, tierra quebrada
gritar, arrojar

aullido desolado depositado en la historia
precipitarse, caer perdido
marcha sin rumbo
pampa infinita

Quedó sola la desolación
estepa perdida de recuerdos
infinita amargura de tu vastedad
vientos que soplan en la hierba

Desesperado peregrinar
caminata extraña, punto gris lanzado a la inmensidad
sin destino
sin parte
sin ninguna parte

Violento peregrinar
caída roja de odio
vastedad café del infierno
tonalidad grisácea de mis pasos
eternidad que devoras

Es esta la carne de mi carne
el grito de mi voz
la mano de mi vida
la visión de mi sueño
el olvido atávico existencial
el enfrentamiento perpetuo
la batalla inacabada
la promesa incumplida

Es esta la carne de mi carne
la sangre de mi herida
el sangrar de mi ojo

Mira, es esta mi mano
la que me precipita en el vacío

Mira, es esta mi mano
la que me describe en la perpetuidad

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Poesía 4

Recuerdo una calle a medio asfaltar

Recuerdo árboles grandes y semi secos

Recuerdo las flores lilas y las hojas moradas de los ciruelos

Recuerdo esas veredas grises y anchas

La tierra

Los pastelones rotos

Dos perros dálmatas detrás de una casa blanca con reja azul

Los gritos alegres de niños trepando hacia el cielo
Voces por las ramas de los ciruelos elevándose

Recuerdo tantas pelotas de cuero

Echar o cachipún para ver quien parte

Último gol gana todo, cuando el sol terminaba de caer y las leches esperaban arriba de las mesas

Un pasaje de casas de ladrillos rojos

Niños jugando, bicicletas con rueditas, algodones de azúcar, volaítos dando vueltas con sus bolsitas de neoprén



Persa




otros gritos en mi calle
Alcachooooooooofas
Eeeeeeeeeeeeeeespárragos
Paltas


Cola-cao



Micros de colores

Piscinas de plástico de 30 cm
Lavanderos de loza
gas de 45

Gasco, Gasco, tan tan los palitos contra el metal





Carretones de madera frente a mi ventana

La casa sin agua con una sola pieza de mi primer mejor amigo

Canutos los domingos


Pichangas interminables en la semana


Petardos
Estrellitas
Chinitas sin alas en las telas de araña




Enjambre de recuerdos en los nidos de la memoria

Éramos niños jugando a jugar
Un sueño soñando con la vida

Cabos de hilos desprendidos, enredados, enlazados
Camino de espigas amarillas, panderetas grises desteñidas

Estambres volcados a volar
Pétalos en la nata mirándonos mirar



Ciruelos sin sombra en medio del verano



Griterío certero de alegrías

Sí, te recuerdo
Aún te recuerdo
Acá en las orillas de estas otras olas
Acá en la ciudad de las piedras coloradas
Acá en la selva espesa de mi memoria teñida de lila y café.

martes, 24 de noviembre de 2009

II capítulo: Los Heladeros Nazis Deben Morir

II

-¿Y cómo está el Andrés? ¿Quedó muy mal?
-No, no tanto, porque igual cachaba un poco a unos locos, así que por eso al final no le pegaron tanto...
-Pero ¿Qué onda? Yo todavía no cachó bien que fue lo que pasó.
-A ver, a mí, lo que el Andrés me contó es que, a ver, ¿Tú sabiai' que está trabajando en una heladería?
-¿En una heladería? No, pa' na'. Bien igual po’, así hace algo por mientras que busca un trabajo más en lo suyo, le va a hacer bien trabajar a ese weón.
- Bueno, en teoría sí, yo pensaba lo mismo, pero tu cachai' igual como es este otro, tiene esa vanidad intelectual culia' y eso le hace pasarla mal en ese tipo de pegas...
- ¿En que sentido? O sea a mí tampoco me gusta hacer pegas mal pagadas y todo eso.
- Si po’ obvio, es que es más que eso, pa’ el Andrés se transforma así cómo en una crisis existencial, casi que sufre y se deprime, siente que su "inteligencia" no le sirve pa' na'.
- Ah que es cuático. Nunca le entendí esa obsesión que tiene, con él toda la buena onda que querai', es interesante hablar con él, sabe caleta sobre ene cosas, pero no sé, siempre tratando de figurar, no sé, es raro, porque no lo necesita, el weón es inteligente, lo malo es que después se cura y ahí no más queda toda la discusión jajaja.
- Bueno, así no más es mi compadre, hay que quererlo como es.
- Eso está claro. Pero qué onda entonces po’. Está trabajando en una heladería, ¿y después?
- Bueno, por esto mismo que te estaba diciendo ha peleado varias veces con la Fabiola, porque onda el Andrés al tercer día no quería ir más a la pega...
- que es pendejo pa' sus weas...
- en estas cosas sí, y ella trataba no sé, de incentivarlo, de motivarlo, si igual era todo pa' que pudieran salir juntos de vacaciones, y bueno yo creo que ella también se da cuenta de esto que nos damos cuenta nosotros y no sé a lo mejor trata de hacer que él vea que en estas cuestiones necesita madurar el cabro, pero él no, porfiado el culiao', que se quiere ir, que ella no lo cacha y la cacha y la espada y la campana de goma y todo eso, haciéndola corta la cuestión es que la noche que pasó todo esto habían peleado al almuerzo, antes de que él se fuera pa’ la pega. Así que ya por eso andaba así como medio achacao’, en otra, estaba enojado con ella, no quería verla y unos compañeros de la pega lo invitaron a tomar a la noche y dije que sí po’. Y buena la wea, es que cuando se van subiendo a la micro pa ir pa' el carrete, tate que recién ahí viene a cachar que el par de weones eran nazis.

- noooo ¿La dura? ¿Nazis nazis? ¿Cómo no había cachado antes?
- Es que no es que los conociera tanto en todo caso. Y al final me dijo que igual eran piolas. O sea había trabajado con ellos algunas veces, un par de tallas por aquí, alguna historia, sí el me había hablado de uno de los locos, y me había dicho que era terrible de buena onda, divertido, de ese tipo de gente que está siempre contando alguna historia divertida, de minas o carretes, o que se yo.
- Pero y entonces ¿Por que chucha se va a carretear con nazis el weón? ¡No es tan marxista leninista, anticapitalista revolucionario y todas esas cuestiones él?
- Bueno, ahí se mezcla todo, estaba chato de la pega, chato de la Fabiola, quería pura tomar y a él siempre le ha gustado eso de salir de noche así a la loca, no saber bien pa' donde va, ni con quién, ni a hacer qué, pensé que era como una aventura, me dijo, y que al final pensaba que podía ser interesante cachar que wea hay que tener dentro de la cabeza pa’ ser nazi...
- Y en Chile más encima, yo en ese caso saludo y me voy pa´la casa, no estoy ni ahí con andar escuchando a nazis weones que la raza y no se que más.
- Bueno, el Andrés lo encontró interesante y además no tenía nada más que hacer y además tenían cervezas...
- Bueno, ese es siempre un buen argumento.
- Así es... Bueno la cosa es que se fue a carretear con estos cabros... estuvo tomándose unas pilsen en una plaza en el centro, y justo llegó una patota de anti-nazis y lo agarraron a él también, lo tenían en el piso, métale patadas cuando justo de reojo alcanzó a reconocer a uno de los cabros, que era el hermano chico punk del Gato, tu lo cachai’, un loco de un colectivo anarquista de la U, si hemos carreteado y todo, bueno la cosa es que lo llama, él lo reconoce y para a los pelaos’ que lo están pateando, lo agarran lo tiran pa' un lado y a los otros locos les siguen pegando...

Poesía 3

Perfume de oleajes en la orilla de mi nostalgia
melodía de mis entrañas

Lágrima de olvido
que vienes con melancolía
a esta hora, la hora de mi hora

Vienes

Vienes como un viento
como caricia o vendaval
vienes

Vienes como fragante humedad
como agua que en mis ojos te impregnas
vienes


Como el día que fue
como el naranja del cielo
vienes

Como jolgorio imprudente
como pelota arriba del árbol
vienes

Vienes como caminata cuneta noche
como mano contra mano en el misterio de la oscuridad
vienes

Vienes como queriendo ser lo que fuiste
como simple barricada de sueños
como queriendo ser mi ahora que me ahoga
mi grito que grita
mi paso que avanza
mi lágrima que llora
mi risa que ríe

Fueron nubes de polvo
fueron rastro aéreo de golondrinas

Fueron el perfume del agua en el jardín

Fueron música en mis mañanas
palabras en mis noches
fueron vueltas y vueltas
penumbra y luz
fue vagar en compañía

Fue mirar un horizonte sin línea
un túnel sin muros
fuimos caminantes sin prisa
en la hora de la risa y de la vida
del llanto y la pasión

Pasos que como un reclamo de mis entrañas vuelven

Como lágrimas

Lágrima que que como futuro sobre mi piel te inscribes


Vienes como aquello que somos vienes
Y somos los senderos que sobre mi ánimo me recorren
somos albedrío en este pasaje precipitado cayendo
somos ayeres encariñados
encallados ayeres de dentaduras brillantes en mi brazo mordiéndome

Somos aquellos mordiscos
aquellas mordeduras
que el tejido de la historia van desgarrando
a los que el tejido de la historia va envolviendo, tejiéndolos en su desgarro ancestral

Vienes como lo que somos, futuro, lágrima, risa, mordisco, pasaje, sonámbulo deambular, abrazo, caricia, mano, fragancia, horizonte

Vienes como lo que somos
misterio de sentidos
abandono pretérito en estas calles, en estas horas, la hora de mi hora