Algo siento todavía
Algo siento todavía
Un perfume de mar
El quejido de las cajas registradoras
Aún algo queda
Una trémula luz fosforescente
Y un olor como a fritanga muerta
Una testaruda huella se impregna todavía
Aún en estas horas
A pesar de los escaparates y los maniquíes
de los alfileres de gancho
de los monederos
los adoquines de arena
aún el desierto no logra su victoria
A esta hora, todavía
Misterioso palpita nuestro pulso esperando el porvenir
Infinito reflejo de vitrinas fragmentando identidades
Algo siento todavía
Mientras camino haciendo equilibrio
cuerda floja entre las vorágines
los hoyos negros del ayer y del mañana
Un perro
Un perro que ladra
Que ladra desde la profundidad del espacio
Ladra a través de la láctea vía
a ese manto negro e infinito salpicado de leche
Un perro lacerando quietudes
ladridos agrietados en sus colmillos de estrellas
Un perro inmenso en su soledad
Guardián de cometas y galaxias