Cargada de océano
Pasa la tormenta de arena
A través de las panderetas grises
A través del centro del laberinto,
Las villas vacías de la ciudad
Y a su paso
Se nos revelan sus monstruos,
seres feroces del mundo marino, que cargada de arena
seres feroces del mundo marino, que cargada de arena
la tormenta consigo trae
Pasa la tormenta
Se entrechocan las latas de los techos
Ulula el cortejo salvaje del abismo
Se agitan en el aire las grises planchas de zinc
Y se aulla la quietud
Se asfaltan los jardines
Se encripta el viento en el silencio
Ulula el cortejo salvaje del abismo
Se agitan en el aire las grises planchas de zinc
Y se aulla la quietud
Se asfaltan los jardines
Se encripta el viento en el silencio
Pasa la tormenta
Permanece en las latas el inquietante reflejo de los seres
Queda a su paso la arena, posada en los bordes de los muros
Atravesada por tormentas se consuma otra tarde en el fondo de su mar,
Queda a su paso la arena, posada en los bordes de los muros
Atravesada por tormentas se consuma otra tarde en el fondo de su mar,
con sus monstruos
Pasó impenetrable la arena
Pasaron indescifrables los seres
Pero resta,
a sus pasos,
a sus pasos,
inmutable
E L A B I S M O
Nada cambia, en el mejor de los mundos posibles
Ya nada es como era antes
Ya ni la comida tiene el mismo sabor
Ni las estaciones llegan cuando tienen que llegar
Y es que vivimos ahora
en el mejor de los mundos posibles
Se me pliega la piel en torno a los ojos
Pequeños surcos de arena
Anunciándome mi cambio imperceptible
Ya nada es como era antes
Aquí no se oye la letanía dulce del mito
Aquí no llegan
ni el fragor ni el perfume del relámpago
los días, las eras, mis ojos, los pasos
vienen y se van
la naturaleza
viene también y se va, mostrándonos
poco a poco
la oculta verdad de los rostros
Nada igual a sí mismo permanece
No hay un mundo mejor que éste
El de los engranajes inamovibles de la infinitud
El de la estepa sin límites del horizonte
No nos siguieron hasta acá
Ni los monstruos del fondo marino
Ni los sangrantes fantasmas del más allá
Ya nada es como era antes
Anuncian el fin del laberinto
Los profetas del desierto
Vivimos en el mejor de los mundos posibles
Grito solo frente a las dunas
Viene la arena arrastrada en la tormenta
Me asfixia la lengua
Quiere ahogarme en mi garganta
Y es que ya nada es como era antes
Y me refugio en mi ojo ancestral
No estoy yo hecho para lo perfecto
Y es que vivimos en el mejor de los mundos
En el tiempo sin límites de la perfección
Pero yo me voy con mi huracán de vientos y murmullos
Más allá del desierto
mucho más allá de la maquinaria y de la brea
a saciar
mi propia sed de tormenta
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